Pasaron encerrados un buen rato en la oficina, por suerte James había cerrado la puerta con seguro remoto o de lo contrario Víctor se hubiera llevado una abrupta sorpresa de ver a Sophie boca abajo sobre el escritorio mientras su jefe se la follaba duro, para ambos era casi imposible quedarse solo con un momento y si tenían la oportunidad de hacerlo más veces estando a solas no veían porque no aprovechar ese momento. – Estoy agotada. – comento Sophie acostada todavía sobre el escritorio. – ¿Quieres que te cargue de vuelta al cuarto? – pregunto James muy sonriente mientras se arreglaba la ropa. – No gracias, puedo hacerlo sola. – se impulsó hacia arriba sentándose y después bajo de un salto. – ¿Quieres algo especial para almorzar? – pregunto antes de sentarse en la silla. – Lo que tú q

