Capítulo 22Despierto ya cuando la luz del sol golpea mi rostro, observo mi reloj y veo que es bastante temprano, perfecto para salir a correr un rato, me cambio rápidamente y en silencio para no despertar a Alex, no puedo evitar que mi vista baje a sus piernas, saco todo pensamiento de morbo de mi cabeza, «Oliver, cálmate, solo es Alex». Y con toda la fuerza de voluntad del mundo no continúo viendo. Salgo de la habitación y camino por el inmenso pasillo donde hay cinco cuartos, abajo hay otro pasillo que lleva a los otros cuartos, creo que son diez en total. Llego a la inmensa sala, al parecer nadie ha despertado, observo el comedor y la cocina, también están vacías, la sala de yoga, la sala de billar, nadie, aunque estoy seguro de que mi padre ya despertó, pero debe andar por algún lado

