Capítulo 36—¡Vamos! —expreso, mientras abro la puerta de la limusina—. Te dejaré en tu apartamento —solo quiero unos minutos más con ella. Ella me sonríe a modo de respuesta. Extrañaré esa sonrisa. Abro la puerta del edificio para que pase, tomo su mano y subimos al ascensor, por suerte no hay más personas, se quita el abrigo y me lo entrega acomodando su cazadora negra. Llegamos a su piso y su amiga está tomando la maleta de Alex de manos del chofer, ella voltea la mirada hacia nosotros y ambas gritan simultáneamente, de inmediato mis tímpanos se resienten. Ella corre por el pasillo y Alex se suelta de mi mano para encontrarla, frunzo el ceño mientras observo la escena. ¿Por qué las mujeres son así? Yo no me imagino a David y a mí haciendo ese tipo de cosas por los pasillos de la empre

