Capítulo 39Salgo de aquella oficina dejando a una Alex feliz tras esa puerta, no puedo evitar reír una vez dentro de mi ascensor, no sé qué esperarme cuando regrese. Tomo mi celular una vez en la sala de conferencias y marco el número de David, no está por aquí, pero si no ha venido juro que lo agarro a golpes cuando le vea. —¿Hola? —contesta casi de inmediato. —¿Dónde rayos estás? —Detrás de ti. Y volteo, sí, ahí está, y lleva unas enormes gafas de sol con un traje verde grisáceo, al menos se ha peinado. Lo observo, separando mi celular de mi oreja y cuelgo la llamada, tomo sus gafas y las quito de sus ojos; pestañea varias veces por la claridad, aprieta los ojos y se masajea la sien. En ese preciso instante la imagen de David con Natalie viene a mi cabeza y no puedo evitar reír. Davi

