Capítulo 14 parte 2

1091 Words
– Es mentira, nosotros no nos transformamos en monstros, cada uno tiene su forma de lobo que solo llega a nosotros cuando cumplimos la mayoría de edad. Jade no se puede transformar, aunque si tiene su lobo. Las hembras no se transforman, solo los machos. – ¿Se transforman en luna llena? – No, como tenemos nuestros lobos podemos transformarnos a nuestro antojo. – ¿Es verdad que la plata les hace daño? – Sí y no, es como una reacción alérgica cuando es en pocas cantidades, pero en exceso si nos puede dañar o incluso matar. – ¿Es verdad que son prácticamente inmortales? ¿se pueden curar rápido? – Nuestro tiempo de vida es largo, pero no infinito. Crecemos normalmente hasta que cumplimos la mayoría de edad y luego el envejecimiento reduce su velocidad por lo que solemos vivir un poco más que el promedio humano. Y no es que nos curemos rápido, cuando somos heridos y no tenemos pareja, nos curamos como cualquier humano. Los machos que tienen pareja si pueden curarse mucho más rápido. – ¿Su pareja? ¿estás diciendo algo como su alma gemela? – Si, algo así. Nuestra compañera destinada es aquella que nos curará si nos lastimamos, nos recibirá cuando lleguemos cansados y nos levantará la moral solo con su simple toque. Nuestra pareja destinada es la que le pone luz a nuestros días oscuros y quien nos hace más fuerte. – Tú…¿tienes unas compañera destinada? Silencio. Silencio. – …Es evidente que todavía no he encontrado a mi pareja destinada, si la llegara a encontrar no vería a nadie más solo a ella, solo la desearía a ella. Bienvenida punzada al corazón. ¿por qué tuve que preguntar eso? ¿qué esperabas? ¿Qué dijera que serías tu su pareja destinada? No sé por qué me sentí nerviosa cuando Benjamín me contó sobre las parejas destinadas. En el fondo de mi corazón de verdad esperaba que me dijera que yo era su pareja destinada, que se había resistido a una simple humana, pero que al final no pudo con su deseo hacia mí. ¿pero qué obtuve? Una respuesta anhelante de un lobo hacia su futura pareja. No super porqué, pero quise llorar ¿por qué esperaba que este hombre tan guapo se podría fijar en mí? “No, no puedes darle reacción alguna. Él dejó claro que solo es un momento de lujuria y lo vas a disfrutar el tiempo que dure. Tu mereces solo cosas mejores y si él no es para ti, entonces vendrán cosas y personas mejores a tu vida.” Obligué a mi mente a centrarme en otra cosa que me causaba duda. Benjamín dijo que todos los que nacieron en este pueblo tenían un lobo en su interior y mi madre había nacido aquí. De repente recordé que la familia de mi madre tiene una historia aquí. ¿y si…? – Espera ¿todos en este pueblo? Eso quiere decir… ¿mi madre también tenía una loba? – Pues...sí. Ella era uno de nosotros. No estoy seguro qué pasó realmente porque en ese entonces yo era un cachorro de siete años así que no te podría decir mucho. Pero básicamente sí, a los ojos de toda la manada, tu madre se encariñó con un humano y abandonó su hogar cuando supo de ti y eso pasó factura. – ¿Qué…qué quieres decir con eso? – Pues…un m*****o de la manada no puede alejarse de esta por mucho tiempo una vez que tiene a su lobo. Nuestro lobo interior siempre va a pedir a su manada y su contacto, siempre va a querer correr y mirar la luna. Si eso no pasa pues, el lobo en nuestro interior se marchita y en consecuencia nuestro cuerpo también lo hace hasta que morimos. Claro que hay casos de matrimonios en donde los miembros nos dejan, pero eso sucede solo con el permiso de la cabeza de familia y del alfa de la manada que decretan que ahora ese lobo pertenece a otra manada. Huir así es suicidarse. Me tensé, mi madre había sacrificado su vida por mí, porque quería que naciera. Yo, una simple mestiza que no tenía un propósito que ni siquiera estaba planeada. Mi abuelo tenía razón de despreciarme. Con mi existencia maté poco a poco a mi madre. Ahora las ganas de llorar eran por otra cosa muy diferente y esta vez si me permití recibir el dolor de la verdad. – Ey, amor. No llores, por favor. Miré a un Benjamín preocupado que limpiaba las lágrimas que no sabía que estaban cayendo por mis mejillas. Me alejé limpiando mis lágrimas, necesitaba salir de ahí con urgencia. Bajé de la cama buscando mi ropa. – Amor, ¿a dónde vas? Mi madre había sacrificado su vida por mí. – Gatita ¿me oyes? Mi madre pudo tener un futuro si solo hubiera hecho caso a su padre. Pudo haber encontrado a un hombre bueno. Un hombre que sería su todo, que la amaría y no la insultaría, que la respetaría y no la golpearía, que le sería fiel y que no la engañaría con cada mujer que viera. – Abigail ¿estás bien? Si tan solo no me hubiera tenido, si tan solo no hubiera escapado, si tan solo no se hubiera encaprichado con un hombre egoísta. – ¡Abigail! De repente me encontré con un rostro preocupado. Benjamín me tenía de los brazos, aparentemente me había sacudido. ¿en qué momento se había acercado tanto? Viéndolo bien, ahora tenía puesta unos shorts que cubrían su parte más íntima y yo ¿yo ya me había vestido? Curiosamente estaba con la mano puesta en la manija de la puerta lista para irme. – Me…me estás lastimando. Benjamín soltó un poco el agarre, pero no me quitó las manos de mis brazos como para impedir que me fuera. – Gatita, te estuve llamando y no contestabas ¿todo está bien? – Sí, solo…yo necesito irme – ¿Hablamos luego? – Sí, claro. Benjamín me dio un suave beso en mis labios y yo salí corriendo del lugar. Tal vez esa acción hubiera significado algo antes de la bomba de información que me soltó, pero ahora mi mente no estaba concentrada en ningún lugar, en ninguna persona, mi mente solo repetía una y otra vez lo que me había dicho Benjamín hace menos de una hora. Cada día que pasaba en este pueblo hacia que me arrepintiera de haber venido aquí a refugiarme. Sí, la vida apestaba.
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