Sophía. Estaba sentada en la sala de la casa pensativa, mi madre me había convencido de bajar, además buscaba una forma de poder contarle toda la verdad a mi padre y a mis hermanos; cuando veo entrar a mi hermano Enrique hecho una furia, me tomó por el brazo y empezó a hamaquearme mientras me gritaba. —¿Qué le hiciste a Sebastini? ¡Eres una imbécil Sophía! ¿Cómo se te ocurre despertar la furia de ese hombre? Papá está internado por tu culpa, eres una mala hija y una egoísta y lo peor es que nosotros tenemos la culpa por haberte consentido siempre. —Rico, me estás haciendo daño, ¡Por favor suéltame! ¿Qué pasó con papá? —Le suplicaba a mi hermano, mientras trataba de soltarme de su agarre en vano. —Daño es el que le hiciste a esta familia. Papá tuvo un conato de infarto hace rato, estand

