Por Débora Le sonreía abiertamente al muchacho que estaba conmigo y estaba gozando la cara desencajada del señor libre como el viento. Nos sentamos justo cuando Gonzalo se levantó para servirse un whisky. Sus ojos estaban brillosos, debe ser producto de todo el alcohol que bebió de golpe. Traté de ignorarlo y de prestarle atención sólo a Javier. Marta le sobaba el brazo a Gonzalo y buscaba su atención constantemente, él la ignoraba. Toda la noche fuimos el blanco de las miradas, porque sus amigos y hasta Tizi, lo miraban a él y luego a mí. Marta me miraba cada vez con más soberbia y hasta parecía que su mirada tenía odio, como si adivinase que Gonzalo y yo habíamos estado juntos. Se paran Tiziano y Luz, llamando la atención de los presentes. -Gente, lo íbamos anunciar cuando sopla

