Un año y medio atrás Styx se colocaba el pantalón, cuando ella se removió en la cama. Su cuerpo desnudo, limpio de marcas, estaba apenas cubierto por una sábana que solo cubría el costado de su muslo. Su trasero brillaba por la luz que entraba por las ventanas, y ella miró como Styx cubría sus muslos con la tela negra. Se acentuaba de maravilla en sus caderas, y su espalda estaba marcada por los latigazos y las quemaduras, por las puñaladas y las cortadas. Siniestro le hizo todo lo impensable, desde sacarle sangre para su propio beneficio, hasta sacarle un órgano, por eso la cicatriz en su espalda baja. Ella pasó la palma por su costado hasta la tela, y la quitó. Descubrió por completo su cuerpo y se pasó los dedos por los labios. Styx la sintió, sintió como algo dentro de él era llamad

