Lo que Sierra le contó ese día, no solo rayaba en lo absurdo, sino que Letty no creía posible que estuviera viviendo en un mundo con todo eso. No le parecía realista que personas hicieran tales cosas, que existieran los tratos, que Styx se prestara para eso, y que alguien como ella estuviera implicada en rituales satánicos. ¿Qué clase de vida paralela vivían los demás mientras ella era princesa? Fue demasiado material que digerir. Fue demasiado que procesar, y Letty necesitó unas horas para pensar y analizarlo todo. Necesitó tiempo para comprender de qué se trataba lo que Sierra le pedía. No le pedía sus anteojos Gucci ni sus Prada. Le pedía hablar con un brujo real para pedirle piedad por el alma de Styx. Letty se rompió la cabeza pensando que el alma, la distopia del cielo y el infierno

