Epílogo

1264 Words

Sierra respiró profundo. El aroma del agua salada era bueno para el bebé. Según su doctor, el bebé sería un pez. A Sierra le gustaba mucho estar en el agua hasta altas horas de la noche, escuchar el océano golpear con fuerza, ver las gaviotas sobrevolar. Le gustaba hundir sus pies en la arena suave y húmeda, y solo vivir. Pasó tanto tiempo intentando sobrevivir, que estaba aprendiendo a vivir. Un día a la vez. Así solían decirle en el club de maternidad. Eran mujeres con sus panzas engrandecidas que aconsejaban entre ellas sobre alimentos para evitar el vómito y la mejor posición para el sexo. Era un grupo diverso y fue un escape para Sierra en sus momentos más oscuros. Creyó que nunca se repondría de esa pérdida, pero con ocho meses de embarazo, con un bebé a punto de explotar, nunca s

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