Styx pestañeó dos veces y respiró profundo. Sus ojos estaban en el techo de la casa de seguridad. Su cuerpo estaba en esa cama con Sierra, pero su cabeza volaba de allí. Los recuerdos de lo sucedido esa noche, lo llevaron a la cama con Sierra, de la forma más salvaje posible. No le importó el estado de la mujer, ni que apenas entraba al mundo del sexo. Necesitaba descargar esa toxicidad que inundaba su cuerpo. Estaba tan amargo y enojado con el mundo, que ni siquiera la besó, pero al mirar a su lado en la cama, ella dormía plácidamente. No se detuvo a pensar lo que ella pensó de él esa noche. No le importaba. Estaba tan ajeno a ella, que no se molestó en pensar ni en preguntarse si eso era lo que ella quería. Sierra apenas acababa de matar a su padre, y se abría una nueva dificultad entre

