Stefan movió los párpados y frunció el entrecejo. Su pecho se sentía vendado. Apretaba, dolía, ardía. Su cabeza dio un par de vueltas y sintió la almohada bajo su cabeza. Algo estaba punzando la carne de su brazo, y sintió arcadas. No sabía bien qué había sucedido, pero cuando abrió los ojos lentamente, se encontró con una Letty sentada de piernas cruzadas, inflando uno de los guantes de plástico. Letty inflaba y desinflaba. Se entretenía. Stefan apenas sonrió y tragó. Su boca estaba seca, y no podía moverse. Dolía tanto su pecho, que apenas podía respirar sin sentir que se partía. Stefan intentó hablar, pero la tos lo invadió. Letty miró hacia la cama y soltó el guante. Se asomó en la puerta y les dijo a los escoltas que llamaran al doctor, que había despertado. Letty se acercó a la cam

