Letty y Sierra rozaron sus copas y rieron. Después de tanto se unieron de nuevo, como las mejores amigas. Necesitaban eso. Necesitaban de la compañía de la otra, de la complicidad, e incluso en las mejores familias, sucedían tropiezos. Eso no fue más que un tropiezo en todos sus años de amistad, y Letty se alejó para drogarse. No quería ser de nuevo la amiga con malas intenciones. —Me alegra verte sana —dijo Letty—. No más drogas. —No más. Letty quiso que hablasen del hombre que llegó con ella. Sierra solo le dijo que era un amigo de años atrás con el que se había reencontrado. A Letty le pareció que le mentía, más no indagó. Prefirió hablar de Cassio, de todo lo que se decía de ella en los medios, y que lo mejor que podía hacer era no volver con Cassio. —Hace mucho que no veo a Cassi

