Edwar se incorpora sobresaltado ante aquella situación. ¿Dónde estaba? Se sentía aturdido. Era como si todo aquello hubiese sido un sueño y nada a su alrededor existiese de verdad. Mira a todos lados, observa aquella cama donde yace acostado, se dispone a levantarse de allí, cuando ve el reflejo de una silueta acercarse a él. Pronto el recuerdo de lo ocurrido la noche anterior comienza a tomar forma en su cabeza. Recuerda a los hermanos Spilman atacarlos, también recuerda que alguien lo hirió y que… Ella, esa mujer era su madre. Lunaire se aproxima a él, trae en sus manos una taza blanca con un líquido humeante. Edwar cierra y abre los ojos varias veces, aún no tiene certeza de qué lo que está mirando es real. —¿Cómo te sientes, hijo? —escucha la voz en eco de su madre. —¡Mamá!

