Las temperaturas han empezado a refrescar, el intenso calor que solía acompañar una mañana de arduo trabajo, poco a poco comienza a alejarse y quedar solo como un pesado recuerdo. En cambio, la temporada de cosecha de muchos frutos ha comenzado, los arboles poco a poco comienzan a perder ese color verde esmeralda que habían mantenido desde la primavera, para empezar a colorearse de un tono dorado, el otoño está comenzando… Pero, así como las estaciones van cambiando, también nuestros caminos, y sin darnos cuenta nos encontramos de nuevo atrapados en un ciclón. Recuerdo bien esa mañana, me levante un poco tarde, sentía el cuerpo cansado pero el corazón satisfecho, durante toda la noche había permanecido en los brazos de mi dragón, en medio de juegos y caricias, nos demostrábamos el amor

