La noche pasó tan rápido que ni siquiera percibí el paso del tiempo, parecía que apenas acababa de acostarme cuando los rayos de sol y el movimiento hicieron que me despertara. Tras abrir los ojos pude ver a mi pequeña muy despierta mirándome fijamente mientras jugaba con uno de los mechones de mi cabello, sus hermosos ojos color miel me veían con dulzura, estos cuatro meses habían pasado tan rápido, que sentía que mi hija crecería en un abrir y cerrar de ojos. “¿Qué será de ti en el futuro mi pequeña princesa?”, me incorpore hasta sentarme, tome a mi pequeña entre mis brazos y me dispuse a amamantarla, “ya pronto comenzaras a gatear y vas a querer probar otros alimentos, y no he sido capaz de brindarte un hogar estable para crecer…perdóname hija mía, no he logrado ser la madre que tu te

