Habían pasado ya 3 días desde que fue el baile de presentación, varias cartas estaban llegando de los diferentes prospectos para mi hermana y para mí. Mi padre las revisaba una a una minuciosamente, en una pila ponía las que más le parecían y en otra las que no le generaban ningún interés, y a pesar que las futuras novias seriamos nosotras, no se nos permitía ni siquiera ver el nombre de los pretendientes.
Yo no tenia ninguna esperanza con esas cartas, ya que Dariel me había dicho que no era a él a quien le estaban buscando esposa, así que no esperaba que apareciera su nombre. Me puse a buscar en el mapa de la biblioteca y no podía dar con el nombre del pueblo de donde me dijo que era originario, quizá estaba mucho mas lejos y nuestros cartógrafos no lo habían registrado, o bien era un reino de reciente creación y aun no lo incluían, ya que nuestro mapa era bastante viejo y no había sido actualizado en varios años.
Intente conversarlo con mi hermana, sin embargo, ella solo terminó por regañarme, ella decía que era un desconocido y aunque yo pensara que teníamos alguna conexión debía olvidarme por completo, ya que la decisión la tomaría papá y solo terminaría sufriendo por alguien que solo conocí en una noche. Era bastante frustrante no tener a nadie con quien conversar, a mamá no podía decirle nada porque seguro correría a contarle a su flamante esposo y terminaría mucho peor la cosa, mi hermana ya me había dicho que lo olvidara y que no quería saber mas sobre el tema, mis hermanitos eran muy pequeños y además corría el riesgo que fueran con el chisme, y con mi hermano Ezra, a pesar de que me llevaba bien con él, era una persona muy recta y obediente de las decisiones de papá, seguro lo desaprobaría también, en verdad me sentía tan sola, nadie parecía entender cómo me sentía y peor aún, parecía no importarles.
Estaba sentada cerca de la entrada del castillo sin lograr concentrarme en el libro de modales que mi madre me había dado para que me lo aprendiera, cuando un mensajero entró y se dirigió hacia la biblioteca donde estaba el rey, llevaba una gabardina de piel que le cubría hasta la cabeza, afuera se estaba cayendo el cielo a cantaros, pero algo en él llamó aún más mi atención, al pasar frente a mi hizo una reverencia y el movimiento de su mano como si se llevara algo a su boca, se me hizo muy extraño, que manera tan peculiar de saludar pensé, y decidí quedarme ahí a esperar su salida, estaba intrigada.
Esperé algunos minutos, quizá no fueron mucho, pero en verdad lo sentí como una eternidad, supongo que tenia que esperar a la respuesta del rey. Traté una vez mas de enfocarme en mi lectura, pero sin ningún resultado, algo dentro de mi sentía la imperiosa necesidad por saber porque el mensajero me había hecho tal seña, mi paciencia se estaba agotando y estaba a punto de levantarme a buscarlo yo misma cuando lo vi de nuevo dirigirse a la salida, esta vez se detuvo casi frente a mi y se agacho para acomodar sus botas, se retiro por un momento la capucha que le cubría el rostro y giro la cabeza hacia mi… “¡ES ÉL!”, me levante de un salto, pero antes de que pudiese pronunciar palabra, me hizo una seña con el dedo para que guardara silencio y me señalo con la mirada hacia afuera, ¡claro!, tenia que ser discreta, de seguro no me dejaría salir a hablar con él y rápido le irían con el chisme a mi padre, así que espere unos minutos después de que salió del castillo y salí tras él sin que nadie me viera.
Afuera la lluvia era implacable, fuerte y abundante, no permitía ver casi nada, en cinco segundos estaba completamente empapada, pero eso no me importaba, no si podía volver a verlo y hablar con él de nuevo, comencé a buscarlo con la mirada, en todas direcciones hasta que lo alcance a ver entrar a una pequeña bodega donde se guardaba la leña, era el lugar perfecto, ahí nadie nos vería, y siendo que estaba lloviendo, nadie iría a buscar leña en ese momento. Corrí tan rápido como mis piernas me lo permitieron, mirando en todas direcciones para asegurarme que nadie me viera entrar.
Tan pronto como entre a la bodega, sentí unos brazos rodearme en un cálido abrazo que definitivamente me arrebataba el frio de mi cuerpo empapado.
- Te extrañe tanto, disculpa por no haberte esperado, mi padre ya quería retirarse, al parecer mis hermanos no fueron candidatos de su agrado para tu padre ya que mi pueblo es muy pequeño y poco conocido, pero yo no podía quedarme sin verte de nuevo, le pagué al mensajero del pueblo vecino para que me permitiera ser yo quien trajera la carta a tu padre, camine durante dos días con tal de venir a verte y los caminare de regreso con gusto solo por poder sentirte entre mis brazos una vez más. –
Mi corazón parecía querer salirse de mi pecho, ninguna palabra logro atravesar el enorme nudo en mi garganta que se había formado, tan solo pude responderle devolviendo el abrazo con la misma intensidad y pegando mi rostro a su pecho. El al sentir mi reacción me separo un poco, me tomo por la barbilla y me dio un dulce beso en mis labios, “¡Caramba mi primer beso!”, no podía ser más perfecto y romántico a pesar de no habérselo podido responder, me tomó por sorpresa y fue algo muy rápido, seguro el le da tanta vergüenza como a mi porque de inmediato me soltó y se tapó el rostro con ambas manos comenzando a reír.
Yo empecé a reír también, caray, esto era tan mágico que aún no podía decidir si era un sueño o era real. Nos quedamos un momento conversando sobre lo bien que nos habíamos sentido el día que nos conocimos y lo mucho que ambos nos habíamos extrañado, era como si el destino nos hubiese puesto en la tierra solo para estar juntos, el parecía entenderme a la perfección, como si me conociera de toda la vida, teníamos una conexión tan fuerte, algo que nunca había podido sentir ni siquiera con mi madre o mis hermanos, sabía que podía confiar en el para todo y sin importar que le dijera, siempre me escucharía y me apoyaría.
Tras unos momentos, el sol comenzó a ponerse en el horizonte, la penumbra comenzó a llenar todo el paisaje, por la fuerte lluvia era imposible encender las antorchas afuera de las casas, así que el paisaje en general era bastante oscuro y solitario.
- Debo irme, ya es tarde, pero no quiero dejarte, si supiera que tu padre me aceptaría con gusto pedía tu mano en este momento, pero se que no será así, y si me ven puedo hasta perder la cabeza. –
- Ya sé, mi padre es muy obstinado y ambicioso, a fuerzas quiere casarnos con algún príncipe que sea de un gran reino y sea muy reconocido, pero yo te quiero a ti, solo a ti… si te vas ahora, ¿Cuándo volveré a verte? –
- No sé, no creo que pueda volver a regresar, me escape de casa para poder venir a verte y sabiendo el peligro que corro aquí, no me permitirán regresar de nuevo, así que… yo creo que este es el adiós. –
- ¡NOO!, no quiero dejarte ir, no te vayas por favor. –
Y mis lagrimas comenzaron a salir sin control, me abracé con fuerza de su cintura, no podía soportar la idea de nunca volver a verlo, ¿Por qué tuve que nacer princesa?, ¿Por qué mi padre era así?, todo era culpa de él, ¡Todo!, sabía que jamás volvería a conocer a nadie tan perfecto como Dariel, sentía que mi corazón se estaba partiendo en dos y mi alma abandonaría mi cuerpo en el momento que dejara de verlo… ¿Qué hago?...
El me beso apasionadamente y me obligo a soltarlo para después salir corriendo de la bodega, en ese momento me deje caer de rodillas, no podía soportarlo, el aire se escapaba de mis pulmones, mi vida se me iba de las manos y no podía hacer nada para evitarlo…
Pero de pronto sentí un fuerte jalón que me obligo a ponerme de pie, ¡Era él, de nuevo estaba frente a mí!, me miró fijamente y me dijo:
- ¡Ven conmigo! –
- ¿Qué? –
- ¡Si, ven conmigo!, se que mis papás te van a aceptar, le platique a mamá sobre ti y como te trata tu padre, y lo mucho que sufres, y ella seguro te aceptará como una madre cariñosa con los brazos abiertos, también mis hermanos lo harán, allá no volverás a sufrir y siempre estaremos juntos… ¿qué dices?... –
- No sé, esto es muy repentino, no lo había pensado, que va a decir mi papa cuando se entere que me fui, y mi madre y mis hermanos, no sé si poder hacerlo –
- Tu padre solo perdería una mercancía, tu madre jamás ha sabido protegerte y tus hermanos seguro se alegrarán por ti, sabrán que nunca mas sufrirás, con el tiempo lo aceptaran y vendremos a visitarlos, te lo prometo –
- No sé, no sé qué hacer, no creo que deba… -
- Yo no puedo vivir sin ti, pero si tu si puedes hacerlo, entonces creo que estaba equivocado sobre lo que sientes por mí así que será mejor que me vaya –
Giró lentamente con la cabeza agachada, y lo vi como se limpiaba una lagrima de su rostro… no, claro que no podía vivir sin él, no puedo permitir que se vaya, no así, debe saber que lo amo tanto como el a mi…
- ¡Espera!, espera, no te vayas, yo te amo y mi vida no tiene sentido si no es a tu lado, por favor, llévame contigo, después les mandare una carta a mis padres, y cuando estén mas tranquilas las cosas vendremos a hablar con ellos, ¡pero es ahora o nunca, vámonos! –
- ¡Esa es la chica de la que me enamore!, valiente, atrevida, que no le tiene miedo a nada, que lucha por sus sueños, vámonos antes de que pare la lluvia y la gente salga, corre, corre sin detenerte. –
Y me tomó de la mano y corrimos tan rápido como nos dieron nuestras piernas, yo no podía ver nada, no sabía en qué dirección corría, pero no me importaba, mientras el me llevara de la mano, nada mas importaba en este mundo.
Entramos al bosque, seguimos corriendo durante mucho tiempo más, en ratos bajábamos la velocidad un poco para que yo pudiera tomar aire, no estaba acostumbrada a correr tanto, en cambio él, tenía una condición física perfecta, eso lo hacia aun mas atractivo, su espalda ancha, sus brazos musculosos, sus manos fuertes, ver como le resbalaba la lluvia en su exquisito cuerpo era un deleite. Un par de veces nos detuvimos por completo, no podía más, necesitaba tomar aire, tenia el cuerpo entumido de tanto frio, mi vestido estaba empapado y desgarrado en varias partes por el efecto de las ramas en las que se atoraba al pasar, mis zapatos eran lisos, no me permitían caminar sin resbalarme, así que debía aferrarme con fuerza a su mano para mantener el equilibrio, la noche se acentuaba cada vez más, la lluvia comenzaba a ceder, permitiendo que algunas estrellas comenzaran a verse en el cielo.
Estaba en verdad cansada, llevábamos mucho tiempo corriendo, sentía que mis piernas ya no podían más, el hambre comenzaba a flaquear mis ultimas fuerzas, le solté la mano y me senté en una piedra y comencé a llorar, justo en este momento dejaba de parecer una buena idea, tenía frio, me dolía el cuerpo, tenía hambre, y sé que aún faltaba mucho más por caminar.
El se agacho y me seco las lágrimas, y en vez de reclamarme como pensé que lo haría, me abrazo y me beso con ternura.
- Se que estas cansada y esto es difícil para ti, pero aquí estoy contigo y no permitiré que nada malo te pase, siempre cuidare de ti, y si es necesario que te lleve cargando así lo haré, recuerda que ahora somos tu y yo y nadie nos va a poder separar, ahora princesa, tenemos que seguir, seguro a estas alturas ya se dieron cuenta en tu casa que no estas, y si tu padre nos encuentra, a ti de seguro te encierra de por vida y a mi me corta el cuello con su espada –
- Tienes razón, contigo no le temo a nada, excepto a perderte, no quiero que mi parde te haga daño, continuare y daré mi mayor esfuerzo –
De esta manera retomamos nuestro camino tan rápido como mis pies adoloridos me lo permitieron, el bosque estaba completamente oscuro, no podía ver nada, solo alcanzaba a percibir la hermosa silueta que dibujaba su cuerpo frente al mío, pero tomada de su mano lo seguiría ciegamente hacia donde el me quisiera llevar, no importa el destino, mientras estemos juntos nada mas importa.