La mañana llegó y con ella el tiempo de partir, preparamos nuestras cosas, tratamos de no llevar mucho para poder viajar ligeros y rápidos. Después de despedirnos, comenzamos nuestro viaje, nuestra primera parada seria la pequeña aldea cerca de los manglares, necesitábamos comprar un par de caballos para poder realizar el viaje de la manera más segura. La pequeña princesa estaba muy tranquila, al parecer disfrutaba mucho de salir a “pasear”. Cuando comenzamos nuestro viaje a caballo, ella simplemente se acurrucó en los brazos de su padre y se durmió tranquilamente. Primero buscamos en el mapa el camino por el cual me habían llevado la primera vez al mercado de esclavos, una vez ahí, podría seguir la ruta que nos llevaría al lugar que buscábamos, los paisajes y los lugares por los que pas

