Observando el mapa que adquirí con el comerciante, se puede ver una serie de pequeñas aldeas en las llanuras del oeste, no están muy lejos, serán un par de días de camino posiblemente a la más cercana. El clima ahí será ideal, ni demasiado caliente como el desierto, ni demasiado frio como el bosque. Hemos andado a caballo todo el día, solo nos detuvimos por un momento a comer y descansar y continuamos nuestro viaje. Debido a que estos caminos son totalmente desconocidos para ambos, Yuvén a decidido dar marcha forzada de día y así avanzar lo más posible mientras la luz del sol nos ayuda a mantenernos seguros, de esta manera poder parar de noche y montar un campamento que nos permita descansar, al menos la niña y yo, ya que él ha dicho que será quien se encargue de montar vigilancia durante

