Tal y como lo dijo la anciana, la búsqueda de los esclavos fugitivos había comenzado. A pesar de que la pequeña galera estaba un poco retirada de las casas, se alcanzaba a escuchar las preocupadas voces de las personas que pasaban cerca para dirigirse a sus cultivos. La anciana llego a visitarnos pasado el mediodía, nos llevó un poco de comida, y nos advirtió: - Ya se escuchan rumores que en las otras aldeas han entrado los capataces de la mina a buscar eslavos, yo quisiera proporcionarles refugio durante mas tiempo, en lo personal, no me importa lo que esas bestias puedan hacerme, el mayor daño ya me lo han hecho, pero en mi comunidad viven familias completas y no puedo ponerlos en riesgo, si ellos se enteran que refugie esclavos aquí, no solo arremeterán contra mí, lo harán con

