El golpeteo de los cascos de los caballos sobre las piedras y el movimiento me hicieron despertar, el sol era fuerte y me encandilaba, intente frotarme los ojos pero los amarres en mis manos me lo impedían, mientras intentaba acostumbrar a mi vista a la luz, comencé a incorporarme, tanto como las cadenas que tenia sobre mis pies sujetas al amarre de mi manos me lo permitía, “¡Esto es ridículo!”, al parecer habían decidido que llevar varios guardias alrededor de la carreta y mantenernos sedados no era suficiente para evitar que nos escapáramos, esta vez habían agregado cadenas a los pies amarradas hacia nuestras muñecas… increíble, cada vez me dificultaban aun mas las cosas, pero eso no me iba a vencer, no señor, de alguna manera tenia que escapar de ellos, “¡primero muerta que vendida!”…

