Tras haber desayunado, nos dirigimos a la oficina de la guardia, por insistencia de Yuvén, fui acompañada, yo en verdad hubiese preferido ir sola, así no tendría que actuar ni habría el riesgo de cometer alguna equivocación, pero citando a Yuvén me dijo: “Que clase de esposo seria yo, si no te acompañara a hacer un tramite tan importante a una oficina llena de hombres”, no me quedo mas que voltear los ojos y aceptar que viniese conmigo. Mientras caminábamos en las callejuelas, me fue preguntando sobre la vida en este lugar, donde podía comprar una cosa y otra. Que se solía hacer y a que me dedicaba cuando vivía aquí. Al principio, debo admitir que me resulto un tanto penosos admitir que me dedicaba a limpiar casas y ser mandadera, después de todo, ya le había dicho que solía ser una prin

