Ya han pasado un par de semanas desde que el nuevo patrón me ha traído a su casa, es una casita pequeña hecha de adobe y paja, un poco alejado de las demás casas. Es un lugar bastante silencioso, supongo que debe ser una aldea pequeña aunque, a decir verdad, no he podido ver mucho, los primeros días me mantuve completamente en cama, el señor Basíl, como se llama mi actual “amo”, ha cuidado de mi todo este tiempo, ha curado las heridas y las quemaduras en mi piel por el sol con algunos ungüentos y aceites, me ha dado a tomar jarabes de sabores bastante grotescos, pero que en verdad me han ayudado mucho a recuperar mi fuerza con mucha rapidez, para el tercer día ya me estaba sentando en la cama por mí misma ya para el quinto ya estaba caminando nuevamente, quizá no suene la gran cosa, pero p

