De regreso a la aldea, Yuvén estaba esperándome, sentado frente a la casa principal, en su rostro se podía reflejar su preocupación por mí, ya había recibido los regalos que nos habían dado y los había hecho llegar a la casa, pero desde que salimos a caminar con la dama, habían pasado alrededor de tres horas. Yo no logre notar el paso del tiempo, sinceramente lo sentí como si hubiese sido apenas unos minutos, pero al parecer estaba tan absorta en la conversación con ella y en mis pensamientos que las horas pasaron sin que yo pudiese percatarme. Al acercarse a mí, lo primero que hice fue abrazarlo, lo rodee con mis brazos como si quisiera fundirme en su piel, él me abrazo con la misma intensidad que yo, pero tan pronto como me separe me tomo de los brazos y me pregunto: - ¿Está t

