Liam. Si había algo que con el tiempo aprendí de mi profesión era el simple hecho de que podías estudiar a las personas con tan solo una mirada. Una mirada lograba absolutamente todo, una mirada podía terminar por hablar por si sola y eso fue lo que me transmitió Jelena al mirarla a los ojos. Según ella estaba bien, pero yo sabía que no lo estaba. No era la primera vez que ese chico intentaba agredirla y no era la primera vez que ella lo ocultaba. Pensé en diferentes escenarios y todos me llevaron a sospechar sobre aquella mañana en la cual Jelena se levantó gritando gracias a una pesadilla. Ella no estaba bien realmente, ella pretendía estarlo. Al salir de su casa subí a mi auto y no lo pensé dos veces. En cuánto salí trate de buscar con la mirada a ese hijo de puta que estaba en

