Jacob. El sonido de una horrenda alarma hizo que abriera mis ojos de golpe, la mano de Jelena pasó sobre mi pecho y apagó la alarma para continuar durmiendo. ─¿No tienes que ir a la universidad? ─pregunté. ─Sí, pero tengo sueño. Tomé su brazo y la jalé hasta a mí para que colocará su cabeza sobre mi pecho. Pasé una de mis manos por su cabello y cerré mis ojos dejándome consumir por el cansancio después de estar más de dos horas follando con esta chica insaciable. ─Jacob, Jacob. Abrí mis ojos y pude apreciar el rostro de Jelena frente a mí. Me estiré en la cama y asentí con la cabeza. »No te he dicho nada aún para que asientas ─murmuró. ─Dime. ─No tengo desayuno para ofrecerte y bueno tampoco tengo auto gracias a ti y al imbécil que jodio mis llantas ¿Puedes llevarme al superme

