Liam. Desde que vi a Jelena frente a su puerta en ese vestido solo tenía unas enormes ganas de tomarla de la mano y llevarla a su habitación, pero logré pensar con mi cabeza principal y no lo hice. No iba a echar a perder la cena, después tendría tiempo de volverla mía una y otra vez en mi cama. Terminamos de cenar y nos mantuvimos unos minutos hablando hasta que Jelena dirigió su mirada a mí y mostró una sonrisa. Sabía muy bien lo que quería decir con eso, pero quería que esas palabras salieran de su hermosa boca. ─¿Podemos llevar la celebración a tu departamento? ─preguntó. Me levanté de la mesa y le tendí la mano, emprendimos nuestra caminata hacía los estacionamientos y el hombre que se dedicó en estacionar mi auto regreso con él. En lo único que podía pensar era en lo feliz q

