Jelena. Habían pasado cuatro días desde aquel desayuno que tuve con Nathan, todos los días nos enviábamos mensajes un poco subidos de tono y una que otra foto. Carter había solicitado ser mi psicólogo personal y ahora en vez de hablar con mi psicóloga tenía que ir a su consultorio y continuar contándole mis pesadillas que cada día se hacían más latentes. Las pastillas ya no servían de nada y Carter decidió subir los miligramos de algunas pastillas para dormir incluso se ofreció a dormir conmigo todas las noches hasta que estuviera mejor, pero me negué. No quería depender de él, ni de Nathan e incluso de Jacob. No quería depender de nadie. Hoy era el último día de clases para darle paso a las vacaciones de medio año y ya había hablado con Jacob sobre la fiesta que se celebraba en l

