Cap 1: La Entrevista

3182 Words
El aire acondicionado dentro de la habitación marcaba los 24° en la pantalla, aun así, Valentina sentía que estaba dentro de una nevera. Usaba un suéter de mangas largas, color rosa pastel que sabía que la hacía quedar bien en las fotos, pero en ese momento se arrepentía de llevarlo puesto, la tela suave era muy fina para protegerla de aquel frío. —Puede pedirle que pase, por favor. —dijo Valentina a la Doctora Francis, la única persona que las acompañaría durante toda la entrevista. La doctora Francis era una mujer alta, de contextura delgada y con un cabello liso, teñido de un rojo fuerte que la hacia ver una persona ruda. Era la doctora a cargo de Madiel, y quien había llamado a Valentina días atrás para agendar aquella cita. Aún faltaban varias cosas por arreglar y poder comenzar con la entrevista. Solo a Valentina se le permitió entrar al centro médico, así que no pudo acompañarla nadie de su equipo. Ella sola debía encargarse de calibrar el brillo del aro de luz, enfocar la cámara Canon profesional que descansaba sobre el trípode, y apuntaba a la mesa en medio del cuarto. Pero estaba tan ansiosa por conocer a Madiel. Así que arreglaría todo lo más rápido posible para comenzar de una vez. La Doctora Francis abrió la puerta y la luz del pasillo iluminó aquel cuarto que se mantenía bajo una gran oscuridad, debido a las ventanas antiguas de metal cerradas, para evitar que el ruido externo se filtrara. Valentina se encontraba en el tercer piso del nuevo Instituto Psiquiátrico de Lara. Un edificio de más de cinco pisos en la zona más alejada de las montañas que rodean la ciudad de Barquisimeto. Era un Edificio antiguo, 70 años atrás había funcionado como manicomio para pacientes con trastornos agresivos. Pero, recientemente, una empresa privada extranjera lo había comprado y convertido en el más moderno centro psiquiátrico de la ciudad. Cada dólar se había invertido en eliminar esa imagen de Hospital embrujado que antes caracterizaba al edificio. Cuartos y pasillos completamente limpios e iluminados, cada pared finamente pintada de un blanco tan puro que daba la sensación de que todo estaba nuevo. Pero nada se comparaba con el hermoso jardín que rodeaba todo el lugar; La grama verde, los enormes helechos y las palmeras altísimas que habían enamorado a Valentina desde que llegó. —Listo, aquí está, —dijo la doctora Francis mientras abría la puerta a Madiel. —Mucho Gusto, Señorita Santalla, —sé apresuró Valentina a saludar, avanzando velozmente y con ambas manos, sujetando la de Madiel, mientras la miraba detalladamente de pies a cabeza. —Gracias —respondió Madiel con un tono suave. —Veo tus vídeos desde hace mucho tiempo y me gusta mucho el contenido de tu canal. —Oh ... Gracias, —dijo Valentina con un tono meloso, y un poco sonrojada. Madiel llevaba puesto una pijama blanca, correspondiente al uniforme de los pacientes dentro de la institución. Su cabello n***o era tan oscuro como el carbón, estaba recogido por una cola, y llevaba la boca pintada de un color rojo intenso, a pesar de que Valentina sabia que estaba prohibido que las pacientes usaran maquillaje. Madiel era pequeña, incluso más que Valentina, y aunque la ropa de la clínica era suelta, se podía notar que tenía muy bonita figura. —Siéntate por favor, solo dame un segundo que acomode todo y podremos iniciar. Madiel obedeció y se sentó mientras tomaba la botella de agua y se servía en uno de los vasos desechables que estaban sobre la mesa. Fuera de eso y el micrófono, no había ningún otro objeto entre ellas dos. —Me gustan mucho tus primeros vídeos, —comenzó a decir Madiel luego de tomar agua —aunque ahora solo subes Pódcast, y llevas tiempo sin subir un vídeo como los de antes. —Si, Bueno, —respondió Valentina en un tono seco, aquello era algo que siempre le decían en los comentarios de su canal. —Últimamente, es más difícil monetizar en YouTube, editar vídeos de calidad es costoso y llevan más tiempo para realizarse. Valentina acomodaba la base del aro de Luz para que estuviera a la altura perfecta de ellas dos. —En cambio los Pódcast, son más fáciles de editar, no es necesario tanta planificación y me permiten subir el contenido a varias plataformas a la vez. —Ah, claro —respondió Madiel como si la explicación de Valentina la hubiera decepcionado. La doctora Francis tomó una silla y la alejó de la mesa, saliéndose del encuadre de grabación de la cámara. Recostó la silla contra la puerta, como si fuera un guardián que debía evitar que alguien entrara por ella, "o que saliera" pensó Valentina. Luego la doctora sacó un cuaderno pequeño con su bolígrafo del bolsillo enorme en su bata de médico, y comenzó a escribir algo dentro de él. —Listo —dijo Valentina, presionando el botón de la cámara mientras ésta enfocaba automáticamente la mesa. "El cuadro es perfecto" pensaba mientras se movía hasta su lugar en la mesa. La cámara grabaría a ambas mujeres sentadas, una frente a la otra, en una mesa rectangular de acero. La oscuridad y el ángulo del aro de luz permitía que tanto Madiel y ella se vieran perfectamente, y el grosor de aquellas paredes hacía que fuera imposible que el ruido externo entrara al cuarto. Todo debía quedar bien, aquella entrevista sería la más importante que había realizado hasta ahora para su canal. —Un saludo a todo ese público increíble que nos sigue el día de hoy, tanto para quienes nos ve por nuestro canal de YouTube: Al Momento con Valentina. Y también para quienes nos escuchan a través de cualquier plataforma de audio. Mi nombre es Valentina Raujo trayéndole a ustedes el más completo análisis de los temas más importantes y complejos de la actualidad, —Valentina hablaba con total elocuencia, gracias a la experiencia de los años con su Canal, en los comentarios siempre aparecía alguien diciéndole que le iría perfecto si incursionaba en la radio, pero ella sabía que allí no tendría la remuneración económica como la que gozaba siendo ella misma la productora de su canal. —El día de hoy abordaremos un tema sumamente delicado —continuó diciendo Valentina. —Pues como les había anunciado anteriormente en mi cuenta de Twitter y de i********:, hoy hablaremos sobre la aplicación ABNF, una aplicación telefónica, a la cual se le atribuye una extraña ola de suicidios en todo el mundo, y que ha superado mas de 2 mil muertes desde que se tiene conocimiento sobre ella. Aquella publicación en ambas r************* había sido un completo éxito, las notificaciones de nuevos seguidores habían colapsado el celular de Valentina, se emocionaba de solo pensar los números a los que llegarían sus perfiles cuando publicara la entrevista. —Aunque estoy segura de que ya conocen a la perfección el tema, vamos a hacer un breve repaso antes de comenzar. Valentina sabía de memoria todo lo que iba a decir, pero aun así en su celular tenía las notas escritas para no pasar nada por alto, si llegara a equivocarse con algún dato sería fatal. Valentina conocía lo cruel que podían llegar a ser las personas en internet, y una equivocación, por más mínima, sería más que suficiente para que todos los Hater que había acumulado con los años hicieran fiesta con su imagen. —La aplicación ABNF es una aplicación telefónica que ha estado disponible de hace más de dos años en internet, —continuó explicando Valentina. —La aplicación no se encuentra disponible dentro de ninguna plataforma conocida, no la encontrarán en Play Store, ni dentro de la tienda virtual de Apple Store, solo se puede descargar desde una página web. Donde al entrar solo encontraran una página en blanco con un link de descarga en color rojo. Valentina no temía que sus palabras enseñaran o motivarán al público a buscar la aplicación, para el momento de que se estaba grabando este Pódcast ya cientos de Youtubers alrededor de todo el mundo y en todos los idiomas habían enseñado a sus audiencias como descargar ABNF. —Y, aunque se ha dado de baja cientos de veces a la página web —continuó explicando Valentina. —Siempre vuelve a subirse el Link de descarga en otra dirección a las pocas horas. El instituto internacional de tráfico web hizo un llamado a los padres de estar atentos a los tipos de páginas que visitan sus hijos, ya que se han informado sobre miles de grupos alrededor del mundo en distintos Blogs, y r************* que comparten el link de descarga, e invitan a sus usuarios a bajar y tratar de usar la aplicación. Valentina se pausó antes de continuar, sabía que cuando decía mucha información debía parar unos segundos para que el público asimilara y no se aburriera rápido. —Hoy en día, solo el compartir el Link de Descarga es prohibido y hasta es ilegal en la mayoría de los países—, sabía de algunos Youtubers que se metieron en serios problemas por intentar grabarse utilizando la aplicación. —Aunque en el mayor de los casos, los usuarios informan que la aplicación no corre en todos los celulares, existe un porcentaje mínimo de personas que han podido utilizarla con resultados mortales. Hoy, no existen números reales de todas las muertes en el mundo relacionadas con la aplicación. El Centro de investigación Penal en Venezuela, entregó un informe al Estado, donde se dio a conocer que solo en lo que va de año se han registrado 43 suicidios relacionados con ABNF. "Y esos son solo los numero para la opinión pública" pensó Valentina. Sabía que la cifra real seguro estaba mucho más arriba que eso. —De igual forma, en pantalla podrán encontrar un vídeo completo que hice el mes pasado, con toda la información a detalle de la Aplicación ABNF. Pueden pausar este vídeo, abrir el link en otra ventana y luego volver con esta entrevista. Bueno. Ahora si, a continuación quiero darles una presentación rápida de nuestra invitada el día de hoy.—Valentina señaló con su mano a Madiel. —La señorita Madiel Santaella tiene 31 años de edad, oriunda de aquí mismo de Barquisimeto, Estado Lara. Es egresada de Artes Plásticas de la universidad Yacambu, y se desempeña como Diseñadora Gráfica para empresas. Ella es hasta ahora el único caso conocido, en Venezuela, de alguien que ha utilizado la aplicación y sobrevivido. Hoy en exclusiva por su nuestro Canal: Al Momento Con Valentina, van a conocer su increíble Historia. —Feliz día Madiel ¿Cómo te encuentras el hoy? Madiel pestañeo rápido mientras movía su cuerpo hacía atrás, como si hubiera estado dentro de un trance, y acabara de despertar sin saber donde se encontraba. Hizo una mueca algo nerviosa, tratando de encontrar las palabras adecuadas para comenzar a hablar. —Gracias, Gracias Valentina por dejar, digo, por permitirme estar aquí el día de hoy. —Madiel hablaba lento y pausado entre cada palabra. —El completo Honor es para mi —contestó Valentina. —Me siento Honrada, de verdad que me eligieras mi canal para poder contar tu experiencia al mundo—, Valentina señaló con su mano a la cámara. —Pero me gustaría saber, ¿por qué yo? y ¿por qué ahora es que decides contar lo que te sucedió? Madiel lanzaba miradas rápidas tanto a la cámara como a Valentina, ella a su vez le hizo una seña con las cejas, diciéndole que era su turno para responder. —Claro, mira. Como te dije hace rato, llevo tiempo viendo tu canal de YouTube, y me encanta todo el contenido que subes. Madiel Bajaba la mirada al hablar. Valentina había pedido reunirse con ella primero, para conversar antes de Grabar, y ensayar todo, pero la doctora Francis no se lo había permitido. —Además, siento que eres la única que se ha tomado este tema de la aplicación ABNF con total seriedad, —continuó Hablando Madiel. —y bueno. Hace dos semanas estaba almorzando en el comedor junto con los muchachos del personal, y en la TV estaba pasando el noticiero. Madiel hizo una pausa, y cerró los ojos por un segundo antes de continuar, Valentina noto Tristeza en su rostro. —y estaba pasando esta noticia, de un muchacho. Apenas tenía 17 años, y este chico se había lanzado del doceavo piso de su edificio. En la pantalla solo mostraron la foto y un enfoque pixelado al cuerpo. Había caído sobre una camioneta, hundiendo todo el techo y rompiéndose todos los huesos. Aun así, el muchacho todavía presionaba su celular con mano, nunca lo soltó ni siquiera durante la caída, tampoco en el momento del impacto. Fue por eso que la policía pudo identificar que había sido un nuevo suicidio debido a la aplicación. Hubo una pausa. Madiel juntó ambas manos y las llevó a sus labios mientras miraba la mesa, tratando de encontrar las palabras adecuadas para seguir hablando. —Recuerdo el caso —dijo Valentina, evitando que se formara una pausa larga —Antonio Vargas, —continuó diciendo Valentina. —Un joven estudiante de Mérida. Recuerdo que sus padres y amigos contaron a la prensa que era un muchacho tímido y algo retraído, y según se supo después, estaba dentro de un grupo de Telegram, junto con cientos de muchachos adolescentes de distintas partes de Venezuela, todos habían acordado descargar la aplicación y tratar de ver si a alguno le abría en el celular. Antonio fue el único desafortunado al cual la aplicación le permitió entrar, teniendo ese horrible desenlace. Madiel asintió rápido varias veces, se mordió levemente el labio inferior antes de volver a hablar. —En ese momento sentí una pesadez horrible en mi cuerpo mientras veía la TV. También sentía como comenzaba a faltarme el aire y se me hacía muy difícil respirar. Comencé a ver todo Borroso y me sentí muy mareada. Si no fuera por los muchachos que estaban comiendo a mi lado y notaron inmediatamente mi malestar, me hubiera caído al suelo al desmayarme. Me llevaron a mi cuarto, y luego que logre recuperarme, me dieron una pastilla para dormir y descansar. Mientras dormía tuve una pesadilla horrible, donde yo estaba en ese estacionamiento. No había nadie a mi alrededor, todo estaba silencioso. De pronto, solo podía escuchar este grito tan espantoso que llenaba todo el lugar. Miré hacia arriba y me encontré con este muchacho cayendo velozmente hacia mi, mientras seguia gritando tan espantosamente. «¡BLOOM!» Sonó el cuerpo al tocar el suelo. El grito se anuló inmediatamente, pero había quedado un extraño eco dentro de mis oídos. Había caído apenas dos metros delante de mí, en su mpacto había chispeado de sangre, tanto la pared del edificio como a mí. Llevé mi mano hasta mi frente para tocar las gotas de sangre caliente en mi rostro y toda mi ropa. La sangre era negra y espesa. Quería gritar, pero de mí no salía ningún sonido. Entonces comencé a escuchar ese ruido tan asqueroso en su carne, de ése cuerpo tratando de levantarse. Escuchaba un crujido enorme por todos los huesos y músculos rotos. El cuerpo solo podía contorsionarse con mucha dificultad, ya no había una columna lo suficiente fuerte para mantener el peso. Se arrastró un poco, trataba de ponerse de pie, pero solo lograba levantar un poco su cabeza, que ahora tenía una forma ovalada, con una enorme ranura en el cráneo que dejaba salir una masa viscosa y negra. Un ojo colgaba, mientras el otro no podía ni verse por la cara tan hinchada. La nariz rota goteaba sangre, y su mandíbula colgaba de lado a lado, mientras trataba de decirme algo, solo eran gemidos y un sonido gutural espantoso, que se ahogaba con toda aquella sangre negra que salía de su boca. Pero yo sabía exactamente lo que estaba tratando de decirme, escuchaba aquellas palabras en mi cabeza, "Es tu culpa, tú pudiste evitar esto, es tu culpa". Entonces sujetó con fuerza mi pierna y al fin pude gritar. Me desperté gritando y sudando en la cama de mi habitación. Francis llegó al minuto luego que presione el botón de mi intercomunicador, me encontró haciendo mis ejercicios de respiración tal como me había enseñado para estos momentos. Le conté todo, el sueño y la experiencia al ver el noticiero. Francis se quedó conmigo consolándome, más que mi terapeuta, como una amiga. No se fue hasta que volví a dormirme. En la mañana ya sabia lo que quería hacer. Le dije a Francis que por fin era hora de contarle al mundo lo ocurrido en mi habitación esa noche, y aunque ella puso toda la oposición respecto al tema, logré convencerla, cuando le dije que tal vez con mi experiencia pueda evitar que alguien más muera en el futuro. —¿Fue entonces que decidieron contactarme? —preguntó Valentina, le dio una mirada rápida a la doctora Francis, quien solo observaba a Madiel y escribía en su cuaderno. —Sí, y no, —respondió Madiel. —Bien, obviamente no queríamos ningún noticiero. Necesitábamos alguien que pudiera darnos el tiempo necesario para poder contar todo a detalle. Sabía que cualquier otro youtuber no tomaría el caso lo suficientemente serio, así que pensé en ti como primera opción. Aun así Francis no estaba convencida, tuve que mostrarle varios de tus vídeos. Le mostré los casos tan controversiales que habías expuesto a la luz. Como el de ese militar que abusaba de su poder para estafar comerciantes, o de ese productor de televisión que acosaba a las empleadas. Casos que nadie quería tomar, pero tú no tuviste miedo de exponer la verdad. Además. Todo lo que haces, las recaudaciones de dinero, para ayudar a la gente de la calle, las entregas de comidas y medicina en los barrios pobres. Sabía que contigo tendría la confianza para poder hablar. —Gracias Madiel —dijo Valentina, con un tono suave y complacida por lo que acababa de escuchar. —También —continuó diciendo Madiel. —Aceptaste todas las condiciones que te dio Francis. Venir tu sola, sin nadie más de tu equipo, el tener que ser tú quien se movilizara hasta acá. De verdad terminó de confirmarme que eras la indicada. Aquella muchacha tímida e insegura que Valentina había visto entrar en la habitación, ya había desaparecido. Madiel ya hablaba con total Confianza y seguridad, había entrado en calor y Valentína sabía que ya era el momento de comenzar por lo que se habían reunido ese día. —Bueno Madiel. Mil gracias por tus palabras, de verdad. No sabes como me hace sentir de bonito todo lo que acabas de decir, así que entonces. El micrófono es completamente tuyo. Quiero que nos cuentes a detalle a mí y todos quienes nos ven y escuchan ¿qué ocurrió ese día que descargaste la aplicación ABNF en tu celular? Madiel cerró los ojos por un segundo, apretó fuertemente ambas manos, formando un solo puño... y comenzó a Hablar.
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