Narra Noah Ya ha pasado un día desde que salimos de Berlín. Al principio del viaje, Isaac parecía algo tensionado y todo le daba miedo, pero luego de una pequeña charla parece más tranquilo. Me levanté cuando noté que el tren se detenía, me acerqué a la ventana y miré a través. Estábamos en uno de esos pueblos alejados de la ciudad, no llegaba a ver bien el nombre del lugar, pero supuse que no nos habíamos alejado mucho de Berlín. —¿Pasa algo, Noah? —Escuché la voz adormilada de Isaac a mis espaldas, rápidamente me giré y lo miré, él me extendió los brazos aún con los ojos entrecerrados—. Ven, acuéstate conmigo —ni bien me acosté a su lado, se abrazó a mí y colocó su cabeza en mi pecho—. ¿Por qué te has levantado tan de repente? —Sentí que el tren se había detenido, solo quería ver dond

