Soplar burbujas era la cosa más satisfactoria que había experimentado cuando era más pequeña, ahora que lo volvía a hacer me sentía justo en ese momento, cuando todo era feliz, cuando estaba sentada en el parque y mis padres hablaban con entusiasmo entre si y mi hermano jugaba baloncesto. Las burbujas viajaban en el gran parque explotando con cualquier obstáculo. Exploré este recuerdo, me sentía amada, me sentía en casa. No quería salir de este recuerdo, quería quedarme ahí. Me resignaba a salir porque sabía que mi realidad era otra distinta, que el odio me rodeaba, que no podía confiar en las personas que conocí y más que nada, la persona que antes amaba era la que más aborrecía y que seguramente andaba por ahí suelta en algún lugar haciéndole esta asquerosidad a alguien más. ¡TE ODIO P

