—Es lo menos que puedo hacer, quedarme contigo y cuidarte. Lamento no estar en todos estos años, déjame compensártelo. Sonreí y él me miró a los ojos. —Tu sola presencia me hace feliz —Le susurré. —Tu me haces feliz cariño —Me respondió. Yo sonreí ante sus palabras y el solo hecho de estar tan cerca de él me daba mucha tranquilidad. Me acurruqué en sus brazos y ahí, miré hacia su rostro. Él paso sus manos por mis mejillas. Esto parecía irreal. Tenía una sensación en mi estomago indescriptible. Él se acercaba lentamente mientras mi corazón latía rápidamente. Sus labios se acercaban peligrosamente a mi boca, dando paso a un beso lento, tierno y muy sorpresivo. Ya para este punto no sentía mi corazón. Estaba asustada porque no sabia que hacer o como actuar. Pero, su mano en mi mejilla m

