George, impecablemente vestido con un esmoquin hecho a medida y zapatos lustrados, llegó mucho antes de lo previsto al elegante lugar donde había dispuesto que Samantha organizara meticulosamente la recepción sorpresa para Chloe. El aire zumbaba de anticipación mientras inspeccionaba la habitación, adornada con delicados arreglos florales y una suave iluminación ambiental. Su corazón se hinchó con una mezcla de emoción y nerviosismo al imaginar la reacción de Chloe ante la elaborada sorpresa que había planeado. No estaba solo. A su alrededor estaban su padre y su hermano Álvaro que aunque tarde, logró llegar a tiempo para la ceremonía, además, los miembros de su leal y dedicado equipo de trabajo. Su presencia fue un testimonio del liderazgo de George y de los fuertes lazos de camaradería

