Mientras Samantha se debatía en una profunda tristeza ante la cruda confesión que Chloe acababa de hacerle, George, se disponía a abordar el avión que lo llevaría con destino hacia Montana. —Ya todo quedó arreglado señor —Le informó Rush—. Allá dispuse de dos funcionarios que se trasladaron temprano para asegurarle a usted el espacio. Sé que me dijo que no quería que me adelantara, pero para mí es primordial cuidar de su seguridad —las palabras de Rush hicieron que George se detuviera justo cuando comenzaba a subir los escalones para terminar de ingresar al interior del avión presidencial. Al escuchar que desobedeció su orden, George se giró sobre sus pies y se le quedó viendo con una mirada bastante dura. —Pierda cuidado, señor —respondió Rush con rapidez—. los hombres fueron de civil

