—Aunque no lo quieras reconocer sabes bien que hay mucho que me debes —adujo George en un tono de voz firme. Chloe notó cierto dejo de resentimiento en la firmeza del tono de su voz. Pese a los años que han transcurrido ni siquiera ella estaba bien, no lo ha superado. Era de esperar que él, que demostró tanto apego hacia ella en el pasado, dejara ver ciertas rendijas del padecimiento por la separación. Por momentos un silencio incómodo se posó entre ellos, sus miradas quedaron colgadas al dolor, a las interrogantes enviadas como dardos, como proyectiles enviados con una carga violenta que se vio en la dureza de las facciones del rostro de George y en el temblor de los labios de Chloe al sentir mucha rabia. Chloe al mirarlo sin pena alguna directo a los ojos sintió tristeza y dolor, m

