—Buenas tardes —saludó Travor en actitud defensiva. Ante la fuerte impresión de ver al presidente allí en la casa de Chloe se sintió como si le hubieran estado arrebatando algo que era propio, su espacio y a la mujer que ama. Chloe no habló, era natural su silencio, y George lo miró de arriba abajo en forma interrogativa. —Sheriff —adujo George—. ¡No se suponía que sutep no tenía conocimiento de la existencia del niño ni de su paradero! Sintiendo ira al ver que se le adelantó Travor suspiró, tragó grueso y se armó de valor para responderle. Sus sospecha parecían estar siendo ciertas y con ello la amenaza de ver perdido todo por lo que había esperado durante esos últimos años lo puso en alerta. —Claro que no sé, el niño que me mostró —hizo una pausa haciendo un ademán de estar record

