Era consciente de que me encontraba nerviosa pero no podía detenerme, las palabras simplemente salían de mis labios como si fueran bañas en una ametralladora y era capaz de sentir la mirada de Ilán, esos ojos me veían — ¿Qué fue primero? ¿El huevo o la gallina? Esas junto con muchas otras interrogantes son las que le tengo a Diosito, creo que antes de morir voy a hacer una lista porque ni lo quiera Él que se me olvide algo, aunque bueno se supone que todo lo ve y lo sabe por lo que supongo que ya es consciente de las preguntas que le voy a hacer, aunque siendo sincera mejor prevenir que lamentar no vaya a ser que… Los labios de Ilán se pusieron encima de los míos y solo así fue que pude callarme, su mano me sostuvo con delicadeza y me levantó de donde estábamos sentados. — Hasta que p

