Supliqué indudablemente cientos de veces y jamás pareció ser suficiente. No había una salida, no había una solución más que la que dichosamente siempre tuve justo en frente de mí. Quisiera decir que dejé de luchar contra ese sentimiento que era incomprendido por mí pero la realidad es que aún lucho contra él. No conozco el motivo, pero algo en mí me dice que no debería estar ahí, sin embargo, la mayor parte de mi ser lo desea, anhela tenerlo por siempre. "¿Porqué no te detienes?", era una pregunta que solía estar conmigo cada vez que sufría gracias a ella, una pregunta que lentamente fue alejada de mí y ahora no está más conmigo. Ya no es importante intentar comprenderlo, al menos, me insisto a mí mismo por mantener ese pensamiento. Mis acciones no cambiarán los hechos, mucho menos si

