Punto de vista de Alex Terminé de sacar las bolsas del maletero del auto de Javi y las llevé a paso rápido hasta la casa de la anciana a quien habíamos ayudado a cargar sus compras. Era algo que siempre había acostumbrado a hacer, desde niño mis padres me habían inculcado el respeto y la bondad hacia los adultos mayores, sin embargo, esta vez había viajado casi una hora hacia las afueras de la ciudad porque la señora Emma no había podido conseguir transporte y el sol azotaba demasiado fuerte como para dejarla a su suerte. —Gracias, muchacho… eres un sol —dijo la anciana apenas terminé de acomodar las compras en el piso de su cocina y me extendió un vaso con agua fría, mientras Javi se encargaba de ayudarle a arreglar la antena de su televisor. —Con todo el gusto —repuse luego de tomar

