Al cruzar el umbral, el ambiente de la ceremonia los envolvió por completo. La música, una mezcla de tambores y cantos, creaba una atmósfera cargada de misticismo y solemnidad. Los miembros de la manada, vestidos con trajes tradicionales y con expresión expectante, se turnaban para mirarla con curiosidad y, en algunos casos, con desaprobación. Axel la apretó suavemente por el brazo y, con una sonrisa tranquilizadora, la condujo hacia el grupo de sus amigas. Cuando Kattie vio a sus amigas, un destello de alivio cruzó por su rostro. Andrew, aún cauteloso, miró primero a Axel. Al ver que no iba a matarlo, con su inconfundible energía, miró a Kattie y empezó a gritar como un adolescente loco, corriendo hacia ella y envolviéndola en un abrazo inesperadamente cálido. Sus amigas, Emma y Lara,

