Después de dos semanas muy intensas, entre los medios persiguiéndome a todos lados y cumplir con mis obligaciones en los hospitales, llegó el día del juicio, en la primera parte de él seríamos publico pues sería la anulación del matrimonio, no había hablado con Robert para nada, me pidió paciencia pues tenía que solucionar cada una de las problemáticas que se le habían presentado, Tobías estaba allí sin saber mucho el motivo, aún era muy pequeño para comprender ciertas cosas pero era tan listo que no me constaba eso. El juez ocupó su lugar, Robert entró en compañía de sus abogados y momentos más tarde Catalina del brazo de su padre y sus abogados, me lanzó una mirada lasciva de aquellas que le fascinaba darme, sostuve la mirada demostrándole que no tenía nada que temer. -Estamos hoy reun
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