Ron Se removió inquieta mientras me miraba, quizás no era la manera de decirle esto, tal vez tenía que esperar hasta que estemos solos, pero si me callaba, si no le decía nada de lo que sentía las cosa se iban a salir de control, porque me estaba volviendo loco, jodidamente loco. — Está bien, pero… - miro dentro – Puede ser después de la cena cuando todos hallamos comido y cada uno este en su cama, quizás los niños dormidos – mordió su labio. — No, necesito decírtelo ahora, necesito que lo sepas porque me estoy volviendo loco Ana, literalmente loco, por decírtelo, por acabar con todo esto de una vez – su labio tembló. — Bien, acabalo, solo tienes que decirlo, Ana, hasta que llegamos – sus ojos se llenaron de lágrimas – No te mortifiques tanto – movió la mano. — ¿Qué? – suspire

