Ron Sus ojos brillaron expectantes, podía ver ese celeste más claro y sus ojeras habían disminuido un poco desde que la conocí, ya no parecía muerta en vida, había recobrado peso, tenía mejor aspecto, ella estaba mejor y mi parte egocéntrica se alegraba de que yo fuera la causa. Una de las causas. Baje mi vista a su vientre abultado, mis ojos brillaron y una sensación de plenitud se instalo en mi pecho, iba a ser papá, iba a tener hijos, mis hijos, pero antes de eso tenía algunas cosas que hacer. — Ron nos preparo el desayuno a todos – Mari sonrió – ¿No es eso increíble? – consulto tranquila. — Lo más increíble del mundo – murmuro Ana sonriendo. — Bueno – carraspee – Todos se sientan ahí – señale las sillas – Yo iré por los desayunos. Se acomodaron y volví a la cocina por las

