Barbara Altaír Spencer
Me fui de aquel restaurante, no tenía nada que hacer allí, pague la cuenta porque no tengo ni idea donde se hizo Michael, aún pensando la propuesta de él, legalmente soy dos personas en una, hay personas que lo ignoran, pero soy Graduada de la Universidad del Sur de California precisamente de la escuela de negocios Marshall con un doctorado en Marketing con especialidad en comportamiento del consumidor en entornos mediados por tecnología, boca a boca visual y psicología de las r************* . Llame a mi padre hastiada.
-¿Por qué no me dijiste que se debía tanto?- dije alterada
-¿Qué hubiera cambiado? Tu te largaste y te olvidaste de tus raíces-
-Tú querías que me esfumara y eso hice, no te quejes-
-Esta bien, debo reconocerte que eres lista, volverte la amante de McKenna para que perdone y tu deuda y encima castigarnos-
-Respétame Gerald, además quiero ver el testamento de mis abuelos y de mi madre-
-¿Para qué? no cambiaria en nada tu situación-
-Nuestra, no seas tan cínico- le cerré el teléfono, algo no me olía bien en esto, pero no sabia que era , él tenia algo de razón cuando la mando para un internado en Londres y su abuela la saco y se llevo para Los Ángeles, nunca más pregunto o indago por él o su herencia en sí; solo el fideicomiso de 100 mil dolares al mes que le había dejado su abuela.
Aún sin saber que hacer se acercaban las fiestas navideñas y ella tenia que grabar dos videos, sin contar la versión de navidad que cantara a dúo con Mariah Carey y la versión en español, los diseños de las prendas que tenía pendiente, el concierto de Fornite, mover a todo su equipo a la Ciudad de Nueva York y contarle a Lisa, quienes son sus padres y ahora encargarse de los negocios de su familia, definitivamente su vida se complico de un día para el otro, pero al mal paso darle prisa, llamo a Milton, suena el teléfono y lo toma al primer sonido.
-¡Querida! ¿Cómo te fue en la gran manzana?-
-Mal, pues la cosa es peor de lo que pensé; tendré que mudarme para acá, hasta solucionar todo-
-¡¿Qué?! ¿Qué marranada hizo tu padre ahora?-
-Simple y sencillo, solo debe la mínima cantidad de 6.7 billones de dolares-
-Eso es más que la fortuna de Trump, definitivamente tu papá es la cagada, y tú ¿Qué tienes que ver con esto?-
-Casi nada, según comprendí despilfarró toda la fortuna de su familia y la de mi madre. En pocas palabras lo único que tengo es lo que he ganado y que también como le debe hacienda, ya sabrás-
-Como la fortuna es familiar y tu eres una Spencer, también estas embarrada y tener problemas con el IRS por no reportar los ingresos de herencia, aunque no hayas recibido un centavo-
-Exacto, para terminar la condición de McKenna es que Barbara Spencer resurja de las tinieblas y me ponga al frente de las empresas ademas de quedarme en Nueva York, el mayor tiempo posible-
-Bueno, querida. Yo iré para allá para acompañarte, no estas sola y no dudo que Lisa también lo hará-
-Lo sé, déjame llamarla- le cuelgo la llamada y por allí mismo llamo a Lisa
-¡Altaír! ¿Estas bien?-
-Sí, pero debe quedarme en Nueva York , la situación es mas complicada-
-No se diga más, voy para allá y me contaras todo- cerrándome el teléfono, ella no cambia
Me dirijo hacia mi hotel y allí en la recepción me espera Michael, el cual se pone de pie apenas me ve, se pone rojo de la vergüenza
-Señorita Spencer, ante todo discúlpeme-
-No se preocupe, entiendo perfectamente su apretada agenda y le estoy agradecida por las molestias que se ha tomado- dije lo más cordial posible caminando hacia el elevador
-Espere, un momento, por favor-
-Esta bien, pero recuerde que tengo que ir movilizándome a la mansión Spencer-
-Sí lo sé, pero puede ir mañana y firmaríamos el contrato establecido; pero debo pedirle un currículo para presentarla-
-Por supuesto, me gustaría empezar a trabajar mañana mismo, pero lo de la mansión me gustaría pasar hoy la noche allí-
-Disculpe si fui muy entrometido, pero le pedí a su familia que se fuera a la residencia de los colaboradores, sin derecho a la casa principal, para no importunarla-
-No hay ningún problema, con eso, usted puede proceder con ellos según le parezca-
Él se quedo callado mirándome y le dije -Vamos hacer algo señor Michael, voy por mis maletas a mi habitación y me voy con usted para la mansión Spencer-
-Me parece perfecto, venga y la ayudo-
Fuimos a mi habitación y por suerte he tenido la manía de tener todo listo por si acaso, él no me dejo cargar nada de mis cosas, me abrió la puerta del carro como todo un caballero, en camino a casa me dijo
-Señorita ¿me permite su numero telefónico?-
-Sí claro, ¿Me permite su teléfono?- extendiendo mi mano para recibirlo y él me lo paso allí apunte mi nombre, teléfono y correo pasándoselo de nuevo
-Gracias señorita- en esto llego hasta la puerta de mi casa, me abrió la puerta y bajo mis maletas, acompañándome adentro y me ayudo a subir las maletas por las escaleras hasta la recamara principal
-Disculpe, esta no es mi alcoba- replico
-Pues ahora lo sera, no se preocupe me encargue de todo, que tenga buenas tardes- dijo él despidiéndose
Entro a la recamara todo se ve nuevo y recién comprado, no era mi gusto porque era todo blanco pero agradecía el gesto, me acerque al ventanal y vi su carro salir por el portón, sonrió un poco, agradeciendo de él fuera el acreedor y no otro, suena mi teléfono con un numero que no tengo registrado, no suelo contestar ese tipo de llamadas, pero algo me motivo
-¿¡Alo!?-
-Señorita Spencer-
-¿Sí? ¿Quien me habla?-
-Michael McKenna-
-Señor Michael, ¿Ocurre algo?
-No nada, solo quería saber si me había dado el numero verdadero- en medio de risas -y por favor llámeme Michael, que hace sentir muy viejo llamándome señor-
-Esta bien, Michael, como desees-
-Que tenga buenas tardes, Altaír, nos vemos mañana-
-Buenas tardes Michael- terminando la llamada por allí mismo un mensaje de w******p de él mismo
*Correo: michaelxmckenna@g*******m Recuerde el currículo pedido*
Guarde el numero en mi agenda, busque mi computadora y me puse a elaborar mi currículo, lo mande decidí recorrer el lugar donde nací, viendo lo deteriorado que esta como si su época de gloria hubiera pasado hacia mucho tiempo, me dirigí al estudio y allí encontré a mi padre sentando fumando un puro y bebiendo como si alcohol fuera agua.
-Gerald ¿Qué haces aquí? Sabes que no puedes estar en la casa principal-
-Aquí no esta tu amante para impedírmelo, ademas esta es ¡MI CASA!-
-Primero respétame que me confundes con Camille, tu casa ya la perdiste; además donde esta lo que te pedí-
-No tengo porque dártelos-
-Y yo no tengo porque salvarte, te lo recuerdo-
Se levanto de su silla para intentar pegarme y yo lo esquive
-Eres una ingrata, tu querida madre no dejo testamento y como yo era su esposo-
-Mira que sea la ultima vez que intentas pegarme, no tengo 11 años, Gerald y te me largas de aquí, antes que me vaya por donde vine-
Gerald cobarde como toda la vida ha sido se fue, allí me puse a ver los libros contables y lo que sospechaba era cierto entre él, Lydia y Camille junto con su hija había despilfarrado toda la fortuna familiar y después de la muerte de Lydia se hizo mucho peor. Tome mi computadora y me puse a buscar "Camille Spencer" y allí supe que se había casado más 5 veces y que todos esos esposos habían recibido cuantiosas retribuciones por los divorcios.
-¡Que bonita familia!- dije asombrada de lo caótica que había sido la vida aquí desde mi partida
Camille Wallis Spencer
Estoy en sentada en la pequeña sala de la residencia de empleados pensando que aún no puedo creer que después de tanto tiempo, aun no pueda competir con mi media hermana; en lo único que le gane es en el cariño de mi padre y mi hija y encima que sea precisamente ella la que venga a sacarnos de la inmunda, pensé que con un hombre a mi lado sería más fácil manejar el patrimonio familiar, pero me equivoque; trate de ser la novia o amante de Michael y ni siquiera me miro, pero llego ella y él le puso todo a sus pies.
-Mami, ¿Donde esta el abuelo?- me pregunta mi hija sacándome de mis pensamientos
-No lo sé, querida. Probablemente dando una vuelta- dije para tranquilizarla y rezando que no haga ninguna estupidez, a mi tampoco me agrada la idea de habernos venido a vivir en esta casucha, ni aceptar que ella es mejor que nosotros, pero estamos arruinados, no tenemos otra opción, si acaso en mi cuenta personal tengo 3000 dolares, que eso no alcanza para nada.
-Mamá, no notas que mi tía se parece mucho a Altaír Mercury- me dice Megan enseñándome una foto del i********: de ella
-Mi amor, son la misma persona- le dije mirando la foto detestaba admitirlo pero Barbie era muy bella no había punto de comparación con ella y yo
-¡Soy sobrina de Altaír Mercury!- dice mi hija emocionada saltando por todos lados buscando un cuaderno y me dice -¿Puedo pedirle un autógrafo?
-No, querida. Quiero que mantengas distancia de ella, así como apareció en nuestras vidas así se ira y no quiero que sufras-
-Pero, mamá- me dijo ella con tristeza
-Dije que no y no quiero discusión-
En eso llega mi padre ebrio para variar, saluda a mi hija y se sienta en frente mio, le digo a mi hija
-Querida, ve a tu habitación, por favor-
-Esta bien, mami. Buenas noches a todos-
Cuando se fue Megan mi papá hablo
-Tú hermana anda soberbia, esta que a la primera cosa que no le guste, dejara que nos jodamos-
-Esta fue tu idea, te lo recuerdo. Ademas ella no esta obligada a hacerlo-
-No me vengas con tus discursos, no te pongas sentimental que eso hace daño-
*Ring**Ring*
Suena el teléfono de mi padre, veo que es Michael y contesto
-Buenas tardes, Michael-
-Ponme en altavoz, Camille-
-Listo, adelante-
-Mañana, Barbara sera presentada como la nueva Presidente de las industrias Spencer, quiero que estén lo más presentables posible y sin falta a las 8 de la mañana, que es a la hora que la gente trabaja-
-Allí estaremos, sin falta- pero ya él había cerrado el teléfono