El sonido del viento chocando con los albores afuera era lo poco que se escuchaba, era demasiado temprano para que los otros despertaran, pero yo, como siempre ya estaba entrenando con Zar, mi fiel compañero de aventuras es un hermoso pastor belga malinoisa, el frio golpea contra su pelaje a medida que corre por los obstáculos, lleva conmigo poco más de un año, fue un regalo de mi familia por entrar a esta unidad, esta entrenado para el combate y es tan leal como cualquier soldado de esta unidad.
— Zar! ¡junto!
el corre y se sienta a mi lado, el entrenamiento militar que ha tenido desde cachorro ha servido sin duda, el escucha a la primera orden
el obedece sin rechistar, el entrenamiento de hoy es intenso como siempre, ya estamos acostumbrados a este duro entrenamiento, no es para menos si pertenecemos a una de las organizaciones de elite del gobierno ruso, siempre tenemos que estar atentos y en posición para cualquier eventualidad.
Enfrentamos obstáculos, nos infiltramos entre los árboles, simulamos ataques sorpresivos, mi respiración es pesada, pero constante, la presión de la misión que se avecina, esa que aún no puedo comentar con nadie, lo acompaña todo, pero aquí, con Zar, todo parece despejarse.
Es solo él y yo.
La siguiente orden para Zar resuena en mi mente mucho antes de que mis labios la pronuncien, es clara, precisa, no se duda, solo sale sin que la puedo controlar, como en automático.
— Ataca — Suelto y en cuestión de segundo ya ha derribado a mi compañero que use para este entrenamiento.
— Suelta — Grito y él lo suelta y se regresa a mi costado — Que buen chico, quien es un buen chico?... si tú lo eres.
— Sabe agente deberías ser un poco más considerada con los nuevos — Volteo hacia el dueño de esa vos y me encuentro con uno de mis compañeros de escuadron.
— Agente, Zar necesita un compañero y los
novatos son felices de participar, verdad chico?
— Si!
— JAJAJA los pobres te tienen miedo por ese perro.
Lo miro y reí un poco, tal vez los nuevos si me tienen un poco de miedo, pero eso ya no es mi culpa, es su culpa por no poder con un cachorro como Zar, mire a mi pequeño y este ladro en mi dirección mientras se acostaba en el suelo, el ama este tipo de entrenamientos donde lo dejo atacar a los demás.
Empezamos a caminar para ir a comer, llevamos horas entrenando ya es hora de una buena comida
Entramos al comedor con tranquilidad, el sonido dentro de este me hace entender que todos ya están despiertos, el sonido de voces graves, risas contenidas, otras no tan contenidas, el sonido metálico de los cubiertos chocando contra las bandejas, algunos ya están comiendo, otras apenas están llegando con una cara que claramente dice he dormido poco o nada.
Tomo una bandeja y me sirvo una buena cantidad de proteínas, me siento en una mesa bacia y Zar se recuenta a mi lado pendiente de cualquier trozo de carne que accidentalmente pueda caer de mi plato.
— Así que ya la reina del hielo termino su entrenamiento matutino?
— Orlova no molestes.
— Oh vamos si somos compañeros de escuadrón, porque siempre tienes que estar tan seria y fria?
— Me aburren los tipos como tú, es eso solamente — Le digo mirándolo mientras por accidente cae algo de carne de mi plato y Zar aprovecha y come.
— En fin, solo venía a decirte sobre un rumor.
— No me interesan los rumores.
— Este si...escuche que el capitán te busca.
Lo mire y alce una ceja, era obvio que no era un rumor, el capitán se lo había dicho directamente y solo quería joderme la vida.
— Dijo para qué?
— Si y luego nos sentamos a beber café... obviamente que no, pero tenía cara de misión de último minuto.
Lo miro y suspiro, a veces no soporto a nadie de mi grupo.
— Termina de comer y ve, no te puedes enfermar por no comer adecuadamente — Dijo otro de mis compañeros mientras comía a mi lado.
Lo mire y estoy muy consciente que mi rostro decía ¿y cuando te sentaste tu aquí?
— Tienes que estar más atenta y dejar de discutir con Orlova.
— Si.
Terminé de comer y fui a dejar mi charola en su sitio y luego le hice una seña a Zar para que me acompañe, caminamos por los pasillos hasta la oficina de mi comandante, toque suavemente la puerta, hasta que escuche su pase y la abrí, Zar entro ante que yo y se sentó frente al escritorio esperando alguna orden.
El capitán está revisando unos documentos, pero apenas me ve, cierra la carpeta y me observa con su mirada severa, sus ojos de un color azul profundo, cabello n***o con canas, su piel blanca con algunas arrugas, su complexión física es grande, y el uniforme de comandante le queda a medida.
Sobre su escritorio tenía varias carpetas y papeles regados, mire la plata de metal sobre su escritorio, el nombre en letras negras relucía con poder y peso, Sergey Sokolov.
— Agente, tenemos una misión para usted.
Me enderezo, esperando más detalles.
— Es una operación sencilla, un intercambio sospechoso en una fábrica abandonada, queremos ver si podemos entrar alguna información, sobre el
Sencilla.
Siempre dicen eso.
— ¿Mi rol?
— Infiltración y aseguramiento del perímetro con Zar, el equipo de asalto estará cerca en caso de que las cosas se compliquen.
— ¿Quién lidera la misión?
El comandante sonríe apenas y yo me tenso este maldito viejo dirá algo que sabe me hará enojar mucho.
— Usted, pero yo estaré con usted.
Mis dedos se tensan, pero asiento sin dudar, si es algo que me hizo enojar mucho, llevo aquí 3 años, no puedo liderar una misión por más simple que parezca y el viejo lo sabe, quiere probarme, maldito viejo
— Entendido.
— Prepárese, salimos en una hora... agente Nika Sokolov no nos falle,
Salgo de la oficina con Zar a mi lado, sintiendo cómo la adrenalina empieza a recorrerme.
Esta misión podría ser más grande de lo que aparenta.