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1262 Words
Te Propongo un Trato Björn escuchó ruidos y cómo la esper se movía inquieta cerca de él. Abrió los ojos y la observó. Su cabello rojizo estaba revuelto a su alrededor y su ceño estaba fruncido a causa de la pesadilla que tenía. - Mamá… - la escuchó susurrar - mamá… El joven dudó en si moverse o no para ayudarla, no había guiado a nadie desde la muerte de su compañera y tenía miedo de hacerle daño o permear el toque con sus propias emociones, algo imperdonable para un guía con su nivel, pero cuando las manos de la esper brillaron por la activación de sus habilidades, se tensó. No quería morir quemado por que la esper tuviese una pesadilla y que sus habilidades explotaran. Movió la esfera y su mochila para acercarse a ella y puso su mano sobre su cabeza haciendo brillar sus ojos canalizando el toque de guía hacia ella. Esperó a que se quejara o mostrara algún rechazo ya que no era su guía vinculado tal y como lo haría cualquier esper que tuviese contacto con un guía con el que no tuviese relación. Varias veces había visto que les costaba respirar o sentían una opresión en el pecho que los paralizaba o detenía, pero la joven se fue tranquilizando hasta que su respiración se hizo regular. Sorprendido, el joven mantuvo la mano sobre su cabello y lo acarició como a una niña pequeña sin dejar de canalizar el toque, envolviéndola en una capa de psicoenergía que se parecía a una bruma a su alrededor. El mismo trató de calmar sus pensamientos, nivelando sus latidos y tensión muscular para hacer del proceso de guía mas eficiente. De seguro la esper había sido guiada alguna vez, pero debió ser doloroso para ella, como si el cuerpo recibiera descargas de electricidad con un arma paralizante potente. Al final, el guiado se convertía en un inhibidor para los esper debido al malestar y no cumplía la función de calma y bienestar que se compartía con un guía en un SICOM. Le sorprendió que ella fuera receptiva a su energía y que las emociones que percibía de ella fueran cada vez más estables. El toque estaba funcionando. Trató de acomodarse para volver a su ubicación anterior dejando de tocarla, pero la esper gimió de dolor. Björn la miró perplejo regresando la mano sobre su cabeza y la vio relajarse de nuevo, regulando su respiración. La sacó y se produjo la misma reacción anterior y cuando volvió a tocarla, suspiró satisfecha como cuando uno está cómodo y calentito bajo una mullida cobija. - ¿Qué demonios está pasando? - se dijo en voz alta, confundido, con la mano en su cabeza, pero después de un rato, estaba acalambrado e incómodo por la posición. El joven se acomodó junto a ella de tal manera de quedar acostado de lado, observándola con curiosidad y tomó una de las manos extendidas de la esper para mantener el guiado. Cómo guía de segundo círculo no creía que el toque que estaba haciendo, sólo un contacto superficial, lo agotara, pero estaba consciente de que su cuerpo estaba exhausto por el esfuerzo en el rio y necesitaba dormir un poco. Iba a canalizar solo unos momentos más, pensó confiado, pero su cansancio ganó y se durmió… Complicado Despertar Wen se movió buscando el calor que percibía frente a ella con los ojos cerrados. Estaba acostada sobre su costado y ya no tenía frío. Estaba junto a una superficie cómoda y dura que olía muy bien, como a bosque y madera. Por un momento pensó que su mente le estaba jugando una broma pesada ya que hacía muchos años que había podido dormir sin soñar con sus recuerdos de infancia o su madre. Se sentía tan bien que deseó quedarse ahí por más tiempo, pero algo en su interior, le dijo que abriera los ojos. Cuando enfocó la mirada, después de pestañear varias veces, se encontró con su rostro pegado al pecho del guía quien aún estaba con la camiseta musculosa de su uniforme y, cuando percibió la ubicación del resto de su cuerpo tuvo que morderse el labio para no gritar de la impresión. Tenía la mano sobre el pecho del guía mientras sus piernas se entrelazaban a las de él mientras el joven la rodeaba fuertemente con los brazos para mantenerla a su lado con la barbilla apoyada en su coronilla. Ambos se aferraban al otro en un abrazo intenso. Wen pensó en que podía haber pasado para terminar de esa manera. El estaba apoyado en la pared cuando se durmió, de eso estaba segura y ella no había hecho nada para provocarlo, también estaba segura de eso. El aún vestía sus pantalones y zapatos de invierno y por lo que podía intuir, ella aún tenía las bragas puestas. Suspiró aliviada pensando en que no quería otro problema además de los que ya tenía. Trató de relajar su respiración sin moverse ya que no deseaba que el irascible guía la acusara de ser una pervertida o que había tratado de seducirlo si llegaba a despertarlo. Eso le hizo tomar una decisión. Cerró los ojos y esperaría a que él despertara por sí mismo. A partir de su reacción, decidiría que hacer. Contenta por su plan, se acomodó disfrutando del calor haciendo que Björn se moviera perezoso acercándole más su cuerpo. - Mmmmm. - lo escuchó murmurar sobre su cabello - Duerme un poco más, Lea… - Las palabras que escuchó la hicieron tensarse, llevando el estímulo al joven, acostumbrado a estar alerta y reaccionar rápido debido a su entrenamiento. Björn abrió los ojos al sentir como se tensaba y contuvo la respiración cuando observó la escena. Su primer instinto fue alejarse como si estuviera tocando metal caliente, pero ninguno tenía la culpa. Se había dormido guiándola por lo que tenía la responsabilidad del comportamiento de la esper y del suyo propio según los principios que regían a los guías. Movió los brazos con cuidado, liberándola de su agarre mientras retrocedía un poco para despertarla. Cuando vio que se movía, se sentó con rapidez dándole tiempo a que ella se incorporara. Wen se restregó los ojos con una mano para evitar su mirada y fingió una voz somnolienta. - ¿Nos vamos? – le preguntó. El joven respiró aliviado al darse cuenta de que la joven no se había dado cuenta de que había dormido con ella abrazados (eso pensó) y asintió. - Tenemos que movernos. - le dijo Björn levantándose y preparando su mochila - Vístete, esper. - Me llamo Wen, no esper. - le regañó mientras se giraba para buscar sus pantalones y zapatos antes de desabrochar la chaqueta del guía que la cubría y sacársela al tiempo que Björn se giraba para contestarle. El guía se quedó quieto al ver la piel blanca y tersa de su espalda con un tatuaje de una huella de oso en el omóplato derecho en color n***o. El tatuaje era muy delicado y hermoso, pero no esperaba que la huella de un oso fuera la elección de una mujer para marcar su cuerpo, además, para él, esa forma tenía un significado especial ya que su nombre significaba “oso” en lenguaje antiguo. Björn sonrió antes de girarse cuando vio que la joven se volvía para buscar su camiseta y terminar de vestirse. - ¿Estás listo? - le preguntó disolviendo la barrera de la entrada de la grieta cuando terminó. - No necesito colocarte el collar de limitación ¿Verdad? - le preguntó el joven siguiéndola al exterior.
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