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772 Words
Siguiendo al Renegado El grupo de rastreo pasó varias horas siguiendo la ruta elegida por Björn y encontraron varias huellas del recorrido de la joven en la nieve y en los arbustos. - Alto. - dijo Björn haciendo un gesto con la mano para que dejaran de caminar, atento a los ruidos de la naturaleza. - Es buena. - dijo un guía en voz baja - Si no hubiese sido por el comandante no habríamos visto esas huellas. - Nos estamos acercando al rio. - dijo otro - Tiene una capa de hielo. No creo que quiera pescar. - Puede haber grutas cerca para capear el frio. - le dijo el hombre - Puede usar su atributo para calentarse o cocinar lo que atrape. Usen los visores, rastreen la orilla. Bajemos. Los hombres activaron un lente lateral que cubrió uno de sus ojos, el que les mostró indicadores de distancia y geolocalización mientras recorrían el lugar. Descendieron la pendiente teniendo cuidado con hacer mucho ruido hasta que uno de los guías, quien iba en la avanzada, hizo un gesto indicando un movimiento cerca de la orilla del rio. Era una mujer. Björn hizo un gesto que dispersó al grupo para rodearla al tiempo que activó sus habilidades para localizar sus latidos y diferenciarlos de los de los animales en el entorno. Su habilidad como guía se enfocaba a nivel psico empático pudiendo detectar los latidos de las presas mediante la sincronización con el suyo. Eso le permitía usar sus habilidades para seguirla y encontrarla sin los dispositivos de rastreo lo que lo hacía una eficiente herramienta en su trabajo como rastreador en la unidad de seguimiento y captura de renegados y en su tiempo en el ejército. Como guía de segundo círculo, tenía las habilidades psicobiológico empáticas básicas de los guías de primer círculo, quienes eran capaces de usar el toque del guía con un esper para estabilizar las habilidades descontroladas del psíquico y habilidades más desarrolladas que lo convertían en un guía de alto nivel quienes no superaban los 1.500 en el mundo. Las habilidades de Segundo Círculo, más específicas, rivalizaban con algunos esper psíquicos y tenían un alcance aproximado de varios metros cuadrados pudiendo influir en los humanos presentes en el lugar, pero la vinculación de estabilización siempre se daba uno a uno. Caminó, cuidando sus pasos hasta tener en su línea de visión a la joven y cerró los ojos para canalizar sus sentidos hacia ella. Visualizó a la mujer en su mente, pudo ver sus movimientos en la silueta que veía proyectada en un fondo nebuloso y en particular, las pulsaciones en su pecho donde latía su corazón. Abrió la palma y la dirigió hacia ella, enviando estelas de energía en forma de cadenas casi trasparentes que viajaron hasta la joven y rodearon su corazón. La tenía. Alzó la mirada y estaba a punto de avisarles a los otros rastreadores, cuando la joven agazapada junto a la orilla se volteó y lo miró directamente. Sus miradas se encontraron y, por un momento, ninguno se movió, perplejos, ante las sensaciones que se produjeron ¿Cómo pudo sentirlo? - ¡Atrápenla! - gritó un guía haciendo que los demás iniciaran la carrera para capturarla. Björn rompió en contacto visual acercándose a toda velocidad esquivando las rocas en el terreno irregular el que se hacía impredecible al estar cubierto de nieve. Wen los observó por unos instantes antes de comenzar a correr por la orilla rio abajo. Los trozos de hielo y nieve flotaban en el rio el que aún llevaba agua. No podía cruzarlo, era muy ancho y la corriente la llevaría si el hielo se rompía y el correr hacia el bosque solo la atrasaría ya que iría hacia arriba en la pendiente. Activó habilidades, sus manos y ojos brillaron al crear esferas de fuego blanco y las arrojó a los guías que la seguían ¿Cómo demonios la habían encontrado? Los había perdido varias veces. Uno de ellos era joven y avanzaba peligrosamente más rápido. - Detente. - le gritó el guía que la alcanzaba - No lo hagas más difícil. - ¡No! - le gritó ella lanzando más esferas, las que Björn evitó con facilidad - Tengo que llegar. - Tienes que parar. No te irá bien. - le gritó - Eres una renegada. - ¿Quién eres? - le gritó girándose - Los guías no son tan rápidos. - Para, maldición. - le gritó ampliando las zancadas. Casi la tenía en sus manos. - No. - le dijo y cuando iba a lanzar una esfera de mayor tamaño, una roca la hizo tropezar y caer…
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