Despedida
Wen lo observó entrar tomando la tableta con la evolución y las últimas indicaciones, las que leyó con atención- Hola, buenos días - lo escuchó decir con educación.
- Mi nombre en Andares Björn ¿Es usted la señora Lee?
- Si - dijo una voz que estremeció a Wen. Casi había olvidado la voz de su madre y escucharla fue emocionante.
- Encantado, señora Lee - dijo Björn en un lenguaje profesional. Sabía moverse en este ambiente. Se preguntó en qué trabajaba fuera de la unidad de captura y rastreo - Quisiera presentarle a una señorita - se giró a mirar a la joven y le sonrió - Ha viajado una distancia muy larga para poder hablarle ¿Es posible? - debe haber asentido por lo que vio al joven extender la mano hacia ella para que la tomara a fin de que entrara a la habitación.
Wen se sujetó al hombre como si fuese a caer si caminaba por si misma, se concentró en su mirada confiada hasta que llegó a su lado - ¿Tanwen? - escuchó decir a la mujer por lo que se giró hacia la cama y lentamente levantó la mirada para encontrarse con los ojos curiosos de su madre.
Se veía muy delgada, más de lo que recordaba, tenía la piel pálida y el cabello corto, vestida con ropa de hospital y una vía en el brazo conectada a una máquina que monitoreaba sus signos y le administraba medicina. Los años habían pasado por su cuerpo y su rostro, pero sus ojos estaban iluminados de emoción en tanto la miraba.
- Hola, mamá. - le dijo con cuidado dejándose observar por la mujer.
- Acércate. - le susurró Björn para que se moviera.
La joven lo miró ansiosa, pero el Björn solo le sonrió. Se volvió a girar y avanzó lentamente hasta que la mujer tomó su mano y le observó por unos instantes.
- Has crecido mucho, hermosa. - le dijo - Ya eres una mujer.
Wen la miró y su labio inferior tembló antes de inclinarse para abrazarla llorando de emoción.
- Mamá - susurró varias veces haciendo que la mujer llorara también.
- Wen - le dijo Björn al otro lado de la cama. Se había acercado al ver la posición - Ten cuidado con la vía. - pidió incómodo moviendo su brazo para que no la arrancara - Recuerda que eres más fuerte que tu madre en este momento, cariño…
La última palabra llamó la atención de la mujer mayor, quien levantó la cabeza para observarlo. El joven no se dio cuenta de lo que dijo.
- ¿Y tu eres? - le preguntó sin soltar a su hija.
- Soy Björn - le dijo con una sonrisa sin agregar nada más - Me había presentado al entrar.
- Es mi esposo. - le dijo Wen limpiándose las lágrimas haciendo que las dos personas la miraran con los ojos muy abiertos.
- ¿Soy tu esposo? - preguntó Björn emocionado casi saboreando las palabras.
- Si, tonto. - le dijo Wen pasando la mirada de él a su madre - Debes estar muy nervioso. - se burló cruzando los dedos para que su madre no la descubriera en la mentira. Era probable que no volvería ver a su madre después de ese día y quería que tuviera un buen recuerdo.
Björn la miró con cariño y Wen agradeció el que pudiese entender.
- Señora Lee, soy el esposo de Wen. - le dijo extendiéndole la mano para saludar.
La mujer lo miró y la tomó tranquilizándolo. Pudo sentir las emociones de Wen y se sintió feliz.
- ¿Eres un metahumano? - le preguntó la mujer.
- Si - le dijo.
- Eso es bueno. - le dijo con un suspiro - Siempre me preocupé que se sintiera extraña en un lugar que no conocía.
- Todos hemos vivido en el centro - le dijo - Sé por lo que ha pasado.
- ¿Cuánto llevan juntos? - le preguntó.
- Un tiempo. - contestó sin dar detalles.
- Oh, vaya. - dijo sonriendo - Eso me hace feliz.
- ¿Quieres tener hijos? - le preguntó de repente.
Björn miró a la mujer recordando las imágenes que Wen le mostró cuando la guio y su expediente cuando esta misión empezó. Era una adolescente, madre soltera que fue echada de su casa por sus padres cuando su novio no quiso hacerse responsable del embarazo y crió sola a su bebé. Podía sentir el miedo y angustia de que su hija pasara por algo similar. Observó a Wen y le hizo un gesto, que ella entendió.
- Si, - le dijo - los quiero. Es mi compañera y quiero que tenga a mis hijos. - le sonrió para calmarla.
- Ella será una muy buena madre. Me cuidaba mucho cuando era pequeña. Parecía mi mamá. - se rio divertida - Tuvo que madurar muy rápido.
- Es mandona. - dijo el joven divertido - Siempre me dice que hacer.
- ¿Ves? También lo hacía conmigo.
- Hey, ustedes dos están hablando sin razón. - les dijo resoplando.
Wen escuchó reír a su madre y a Björn y sonrió ante la imagen. Si fuera verdad esta situación sería un buen recuerdo para su madre, parecía real y su corazón se entibió.
- No te enfades, hermosa. - le dijo su madre - Te amamos tal y cómo eres.
- Siempre he sido independiente. - acotó.
- Eso es una de las cosas que más me gustan de ti. - dijo Björn haciéndola sonrojar.
- Me alegro de que se lleven bien. - dijo Ester con una suave sonrisa suspirando - Me gustaría ver a su bebé...
- Mamá, eso no es algo que pueda...
- Oh, hermosa - le dijo - ¿Usan protección?
- ¡Mamá! - le dijo sonrojada.
Björn miró a ambas mujeres divertido. Observando con cuidado, podía ver sus similitudes y gestos reflejados. Madre e hija se amaban mucho y el anhelo en la mujer mayor lo sobrecogió.
- Wen no quería abrumarte, Ester. - le dijo haciendo un gesto a la joven quien negó con la cabeza entendiendo su intención.
- No lo hagas, Björn. - advirtió haciendo que su madre levantara una ceja.
- Oh, no me digas que... - la mujer miró a su hija con emociones encontradas y luego a Björn pidiendo una respuesta.
El hombre le guiñó un ojo y se inclinó hacia ella con complicidad.
- La verdad, vas a ser abuela Ester. - le dijo finalmente.
- ¡Björn, no!
La mujer se tapó la boca con las manos conteniendo un grito ahogado para luego abrazar a su hija emocionada.
- Eso es maravilloso. - le dijo llorando de felicidad y tocando su vientre con la mano temblorosa - Tendrás una familia, hermosa. Eso es lo que siempre deseé para ti.
- Mamá… - susurró Wen nerviosa.
- Gracias, Björn. - le dijo la mujer ignorando sus palabras - Muchas gracias. Estaré tranquila a partir de hoy, sé que la cuidarás y a tu bebé.
El guía miró el monitor y sonrió. Estaban aumentando y fortaleciéndose, pero Björn sabía que era sólo por el momento. Había visto la pantalla de su ficha cuando la enfermera buscó su ficha y el cáncer estaba en etapa avanzaba con pronóstico de no más tres meses. Si no hubiera venido hoy, lo más probable es que no habría podido despedirse.
Le tomó la mano canalizando sus habilidades para calmar su ansiedad y disminuir el dolor.
- Claro que los cuidaré. - le dijo viéndole bostezar - Son mi familia.
Caminó hacia Wen ayudándole a levantarse y la rodeó con un brazo y puso la mano en su vientre cuando observó el rostro de la mujer fijo en él.
- Tendremos que irnos Ester. - le dijo cuando volvió a bostezar - No podemos salir de nuestros cuarteles por mucho tiempo. Ya sabes, el trabajo.
- Deben tener mucho que hacer. - le dijo adormecida con una sonrisa - No debes hacer fuerza, hermosa. El primer trimestre es importante.
- Lo haré, mamá. - dijo llorando - Björn me cuidará.
- Eso es muy bueno. - le dijo cerrando los ojos, agotada.
- Encantado de conocerte Ester - le dijo despidiéndose y aferrando a Wen para que salieran de la habitación.
El joven la llevó hacia el pasillo, lejos de la habitación y la abrazó para que llorara con tranquilidad.
- Perdóname. - susurró sobre su cabello casi en súplica - Tu madre lo deseaba.
- Lo entiendo. Yo empecé. Quería que estuviese feliz - le dijo ocultando el rostro en su pecho - Solo fue un sueño bonito…Fue lindo...nunca pasará.