Camaradas
La luz del sol mientras estaba atardeciendo se filtraba entre los árboles a medida que el camión de dieciséis ejes avanzaba por la carretera a velocidad constante. El hombre mayor, de unos sesenta y cinco años, conducía cómodamente entre tanto Björn iba en el asiento del copiloto llevando en su regazo a Wen, quien dormía profundamente con la cabeza apoyada en su pecho.
- Tu chica debe haber estado muy cansada. - le dijo Tom al hombre más joven - Se durmió en cuanto apoyó la cabeza en tu cuello.
- Tengo un efecto calmante en ella. - dijo Björn divertido ante los dos significados de la frase al ser metahumanos y una pareja vinculada de guía y esper.
- Por cierto, me llamo Tomas Holland, casi todos me dicen Tom. - se presentó con ojos risueños.
- Soy Anders Björn y ella es Wen. - le dijo a su vez.
- Marie me dijo que los asaltaron. Una lástima.
- No conocemos el lugar. - le dijo - Debemos parecer turistas.
- En este momento parecen más necesitados que turistas. - ambos hombres se rieron.
Tom miró al joven que acariciaba la espalda de Wen como acunándola.
- ¿Cuánto llevan juntos? - le preguntó - Pareces quererla mucho.
- Poco. - contestó Björn - Estuve casado antes y mi esposa murió.
- Oh, vaya - le dijo Tom afectado - Te entiendo chico, June también es mi segunda esposa. Tonia murió de cáncer hace treinta años. Estaba tan aturdido y con rabia que casi no vi a mi preciosa June. Tenía treinta y cinco años y creí que jamás podría querer a nadie más… Y tu esposa… ¿Qué le ocurrió?
- Ella murió en combate, era un soldado - le dijo Björn - No estaba con ella cuando murió. Eso aún me duele. No pude despedirme.
- Yo estaba en la carretera cuando Tonia murió. - le dijo observando el camino, pero sus nudillos estaban blancos al apretar el volante - No me dijo cuan enferma estaba para no preocuparme y yo tenía un trabajo de trasporte hasta Delta. Murió antes de que pudiera regresar. Estaba muy cabreado. Por mucho tiempo lo estuve. Enojado con todos y más conmigo mismo…Me largué y dejé todo botado. No me importaba.
El joven se estremeció ante sus palabras. Parecía reflejar sus propios sentimientos, apretando sus entrañas y haciéndolo dolorosamente real. El escuchar a ese hombre hablar de su dolor, treinta años después era extrañamente tranquilizador ya que no percibía la sensación de desgarro en el alma si no tranquilidad y aceptación de una situación que, en ese momento, lo superó.
- ¿Cuando conociste a tu esposa actual? - le preguntó.
- Cuando estaba en el fondo. - le dijo al tiempo que se dibujaba una sonrisa radiante en el rostro - Intenté matarme y ella era la enfermera de urgencias que me recibió. - vio como Björn levantaba las cejas sorprendido - Entre toda esa mierda, el dolor, los cables y el olor a hospital, ella me miró con esos ojos de cierva y me dijo que todo iba a estar bien. - lo miró por un instante con una expresión intensa - Llámame loco, pero te juro que esas palabras fueron mi cable a tierra. Ella lo fue. Fue como si la necesitara para respirar, iluminaba mi día y si me equivocaba sabía que estaría ahí para mi, aunque fuera para regañarme y mandarme a la mierda - se rio pareciendo más joven - Conoce mi oscuridad y me ama, aun así. Eso no lo cambiaría por nada… - su voz se hizo intensa por lo que carraspeó - ¿Y tu? ¿Cómo conociste a Wen?
- Por trabajo. Me obligaron a ir a buscarla para llevarla de regreso.
- ¿De regreso?
- Soy algo así como un terapeuta. - le explicó - Wen tuvo una infancia difícil y me enviaron a ayudarla.
- Oh, vaya - le dijo conmovido - ¿Y luego se enamoraron?
- Nuestra relación va mas allá del amor. - le dijo meditando sus palabras para poder describir el SICOM - Es más como una conexión a nivel físico y espiritual. Nos deseamos, nos necesitamos. Ambos nos equilibramos como dos partes de un todo. Juntos somos más fuertes que separados.
- Eso parece muy intenso.
- Lo es… - reconoció Björn con una sonrisa mirando a la joven dormida en sus brazos
Tom lo miró y sonrió.
- Tu mirada dice mucho, chico. - le dijo divertido - Ya la he visto antes…
- ¿?
- En el espejo… Cuando conocí a June. - se rio - Te estás enamorando y estás malditamente asustado. No quieres fallarle a tu esposa, pero quieres vivir para la mujer que está poniendo tu mundo de cabeza.
- … - El guía no pudo responder ni negar.
- Nunca olvidarás a la primera - le dijo palmeando su hombro - Recordarás los buenos tiempos con cariño, pero también querrás ver que eres tú el causante de la sonrisa de la mujer que te sacó del infierno, el que puedes hacerla feliz y ella a ti… Aprovecha cada momento, chico. Ya sabes lo que es perder a quien te importa. No cometas el mismo error dos veces. La primera no fue tu responsabilidad, pero la segunda si lo será y te arrepentirás
- Gracias Tom. - le dijo un poco afectado. Sus palabras lo abrumaron - Lo tendré en mente
- Eso es… - le dijo con una sonrisa satisfecha - Serás muy feliz.