No fui a casa el fin de semana, me quedé en mi deprimente apartamento comiendo helado y bebiendo hasta que me termine todo el alcohol, sin contestar una sola llamada. No me juzguen una ruptura se tiene que vivir como se debe. El domingo por la tarde decidí limpiar porque todo era un asco y no puedo darme el lujo de estar así en medio de un proyecto. Creí que el drama en mi vida había terminado al pasar una semana tranquila en la oficina, hasta que el viernes las puertas del ascensor se abrieron y encontré a Jackson discutiendo con Daniel frente a mi oficina. –¿Qué se supone que hacen? – Interrumpí lo que sea que está pasando. Jackson pareció reaccionar a mi presencia y me miró para luego volver a ver a Dan hasta que finalmente habló. –Despide a tu asistente. –¿Qué? –Señor Robinson es

